Digelit

¿Cómo ayudar a tu digestión desde dentro?

Tener problemas a la hora de ir al baño, sentir hinchazón, calambres abdominales o tener acidez estomacal son, en muchas ocasiones, síntomas de un déficit de enzimas digestivas. El sistema gastrointestinal produce y segrega enzimas que participan en la quiebra de los nutrientes en moléculas más pequeñas y simples durante su tránsito por el sistema digestivo. Al llegar al intestino delgado, estos nutrientes digeridos serán capaces de atravesar las vellosidades intestinales y entrar en el torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, serán transportadas hasta las células, donde serán utilizadas para la obtención de energía, para el crecimiento y reparación celular o para la síntesis de las sustancias necesarias para la regulación de los procesos metabólicos. 

Ejemplos de enzimas digestivas son las amilasas que digieren los carbohidratos, las lipasas que digieren las grasas y las proteasas que digieren las proteínas.

Todo en nuestro cuerpo, desde las hormonas hasta al corazón, necesita de los nutrientes simples resultantes del proceso digestivo, para funcionar correctamente.

La disminución en la producción de enzimas digestivas con la edad

Cuando somos jóvenes, nuestro cuerpo crea todas las enzimas necesarias para una digestión sana y completa. Pero a medida que envejecemos, esta producción comienza a disminuir.1,2 El déficit de enzimas digestivas afecta a la absorción y aprovechamiento de los nutrientes, y aumenta la cantidad de nutrientes parcialmente digeridos en el trato digestivo. Estos nutrientes quedarán totalmente expuestos y disponibles para las bacterias del intestino, lo que implicará la producción de gases por fermentación, generando malestar, como la hinchazón abdominal, el estreñimiento y la flatulencia. El origen de este declino enzimático está relacionado con el envejecimiento de órganos importantes como el hígado y el páncreas. Se ha observado que tanto el tamaño del hígado como el volumen sanguíneo que lo irriga disminuyen con la edad. A nivel del páncreas, también se ha podido apreciar una correlación negativa entre la edad y el tamaño pancreático. 3

En algunas enfermedades, como en la pancreatitis crónica, el cuerpo produce cantidades insuficientes de enzimas digestivas necesarias para la degradación de los alimentos, y los pacientes con esta enfermedad suelen sufrir de malnutrición.

La intolerancia a la lactosa

Otro ejemplo común de problemas digestivos derivados del déficit enzimático, es la intolerancia a la lactosa, un azúcar presente en la leche. Alrededor de un 75% de la población mundial tiene problemas en digerir productos lácteos 4, debido a un déficit en la producción de la enzima lactasa (β-galactosidasa) en el intestino delgado. Sin lactasa, el cuerpo no es capaz de digerir la lactosa. Esta, al llegar intacta al intestino, servirá de alimento para las bacterias intestinales, lo que implicará la formación de gases por fermentación, produciendo flatulencia, dolor e hinchazón abdominal.

Las enzimas digestivas en el combate a la dispepsia funcional y otros problemas intestinales

El término “dispepsia”, popularmente referida como digestión pesada, se utiliza para describir cualquier tipo de molestia digestiva como el dolor abdominal, el reflujo gastroesofágico, el sabor desagradable de la boca, el ardor estomacal, la sensación de hinchazón abdominal, la producción de eructos, la flatulencia y los borborigmos (ruidos en el intestino) 5,6

La “dispepsia funcional” se define como aquélla que no está relacionada con alteraciones orgánicas (gastritis, esofagitis por reflujo), infecciosas (infección por Helicobacter pylori), metabólicas (hipotiroidismo, acidosis) o inducidas por fármacos. Tiene su origen en una percepción anómala de la persona o en una alteración de la función del tracto digestivo superior 7Una de las causas principales de dispepsia funcional es la edad. Como hemos comentado anteriormente, el envejecimiento natural de algunos órganos resulta en la disminución en la producción de enzimas digestivas, lo que va afectar la calidad de la digestión. Sin embargo, este trastorno digestivo no es exclusivo de las personas mayores.  La población más joven también suele presentar síntomas de dispepsia funcional, normalmente inducidos por factores comportamentales y psíquicos, tales como 7,8 :

  • Adopción de una dieta pobre en fibras y ricas en alimentos procesados.
  • Mala masticación de los alimentos debido a hábitos de alimentación apresurada.
  • Desorden en los horarios de las comidas.
  • Consumo elevado de café.
  • Ansiedad y estrés frecuente. El estado psíquico produce alteraciones motoras, del flujo sanguíneo y secretoras en el aparato digestivo, que afectan la digestión.
  • Falta de ejercicio físico y obesidad. La falta de fortalecimiento muscular en la zona abdominal y el exceso de peso, condicionan la relajación de la pared muscular del abdomen, contribuyendo a la ralentización de la motilidad gastrointestinal.
  • El tabaquismo, el alcohol y el consumo excesivo de medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

La intervención terapéutica clásica incluye el uso de antiácidos, procinéticos, antagonistas de los receptores H2 de la histamina, inhibidores de la bomba de protones y antidepresivos 8,9. En caso menos graves, la terapia con enzimas digestivas ha sido estudiada como una alternativa viable y más segura. De hecho, algunos estudios sugieren que el consumo de preparaciones multienzimáticas como el DIGELIT, es beneficiosa para reducir los síntomas de flatulencia, hinchazón abdominal, eructos y la pesadez postprandial 10,13.

El primer estudio aleatorizado doble ciego y controlado con placebo para evaluar la seguridad y eficacia de un complejo multienzimático para el control de los síntomas de la dispepsia funcional, fue realizado en 2018 con el complejo enzimático DigeZyme®, presente en la fórmula de DIGELIT.12 DigeZyme® es una combinación de cinco enzimas digestivas (amilasa, proteasa, celulasa, lactasa y lipasa) que ayudan a descomponer los carbohidratos, proteínas complejas, fibras celulósicas, lactosa y grasas. En este estudio, participaron 40 pacientes con dispepsia funcional, divididos en dos grupos iguales. Un grupo recibió una suplementación de 150 mg del complejo DigeZyme®, divida en 3 cápsulas de 50 mg cada una. El segundo grupo recibió 3 capsulas con placebo. Todos los pacientes fueran autorizados a seguir manteniendo su dieta normal y sin cualquier cambio en sus rutinas diarias. Las comparaciones entre los dos grupos revelaron que los individuos que recibieron la suplementación con el complejo enzimático DigeZyme® presentaron una reducción significativa (p <0,01, nivel de confianza del 99%) en los síntomas de dolor epigástrico, distensión posprandial, indigestión, pirosis y náuseas, sin efectos adversos. Las mejoras en los síntomas de dispepsia funcional fueron observadas al final de 30 días de suplementación y se mantuvieron igual hasta el final del estudio (día 60).

Cada dosis recomendada de DIGELIT contiene 200 mg del complejo enzimático DigeZyme®.

La Bromelina se trata de un nombre general para denominar a un grupo de proteasas o enzimas proteolíticas, que se encuentran en las plantas de la familia Bromeliaceae, de las cuales la piña o ananás (Ananas comosus (L.) Merr.) es la más conocida. Debido a su actividad proteolítica (capacidad de descomponer las proteínas) y su poder antibacteriano y antiinflamatorio, la bromelina es ideal para el control de la dispepsia funcional 5, 14.

En 1970 fue publicado el primer trabajo científico en el cual se ha reconocido la eficacia de la combinación de la bromelina con otras enzimas digestivas (tripsina, lipasa y amilasa), en pacientes con insuficiencia pancreática crónica 15. La bromelina presenta máxima actividad proteolítica en un rango amplio de pH, entre pH 3 y pH 8 (de ácido a alcalino) 15, lo que hace que sea una enzima muy versátil y activa, tanto en el estómago como en el intestino delgado 16. De hecho, estudios in vitro han demostrado que su efecto en la digestión de la caseína a pH 3.3 es similar al efecto de la enzima pepsina y a pH 6 es similar al efecto de la tripsina 15.

Una característica especial de la bromelina es que esta presenta importantes propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Estudios con modelos animales han demostrado que la bromelina actúa contra la diarrea grave causada por infección por bacterias intestinales como la Vibrio cholerae y la Escherichia coli, impidiendo la adhesión y la colonización de estos patógenos en las paredes internas del intestino 17.

Tras un informe médico publicado en 2000, reportando una reducción de los síntomas de enfermedad intestinal inflamatoria o IBD (del inglés Inflammatory Bowel Disease) en pacientes que habían  suplementado su dieta con bromelina 18, científicos del centro medico de Durham en los Estados Unidos, investigaron la capacidad de esta sustancia para combatir la colitis utilizando estudios in vivo con roedores19. En esta investigación quedó comprobada la capacidad antiinflamatoria de la bromelina en las células del colon de los animales estudiados, tras solo 5 semanas de administración oral.

La enfermedad intestinal inflamatoria o IBD es un término genérico utilizado para referirse a afecciones que incluyen la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y otras enfermedades inflamatorias que afectan al intestino, y se caracteriza por una inflamación crónica de los intestinos y/o el colon.

Las propiedades digestivas de los extractos de semilla de hinojo, jengibre y genciana

El hinojo (Foeniculum vulgare Mill.) es una planta originaria de la Europa del Mediterráneo. En España se puede encontrar en casi todo el país, siendo frecuentemente observado en los márgenes de los caminos, en los campos de cultivo y matorrales, desde el nivel del mar y hasta los 1200 metros de altitud 20. Las semillas del hinojo se emplean de forma tradicional por sus propiedades carminativas en el tratamiento sintomático de desórdenes digestivos, tales como flatulencia, estreñimiento e hinchazón abdominal 21-25. El responsable por estas propiedades es el anetol, un éter fenólico componente principal de las semillas del hinojo. El anetol presenta una semejanza estructural con las catecolaminas como la dopamina y compite por los mismos receptores, bloqueando su acceso a la entrada de la dopamina 24,26. Esta es la función es similar a la de fármacos como la domperidona, bloqueantes selectivos de los receptores dopaminérgicos, que se utiliza en los trastornos funcionales digestivos para acelerar el vaciamiento gástrico e intestinal, y tratar las náuseas y los vómitos 27.

La raíz de genciana (Gentiana lutea L.) paseé un sabor amargo que se debe a la presencia de glucósidos secoiridoides que le confieren propiedades beneficiosas sobre el sistema digestivo haciendo más ligeras las digestiones, estimulando el apetito, ayudando a la expulsión y secreción hepática de bilis retenida en vesícula biliar 28, 29 Además de tratar la falta de apetito, la raíz de genciana puede ayudar a tratar el malestar estomacal, las náuseas y los gases 28, 30.

La raíz de jengibre (Zingiber officinale Roscoe) posee propiedades carminativas, disminuye la presión sobre el esfínter esofágico inferior, reduce los calambres intestinales y previene la dispepsia, la flatulencia y la hinchazón abdominal 31-33.

La utilización del jengibre auxilia los procesos digestivos, tanto en personas con dispepsia funcional 34, como en individuos sanos 35 sin la producción de efectos adversos, lo que demuestra su utilización tanto en el tratamiento como en la prevención de problemas digestivos. La raíz del jengibre tiene una variedad de compuestos fitoquímicos bioactivos, como los gingeroles, shogaoles, zingibereno, que pueden estimular las secreciones orales y gástricas, normalizar la motilidad gastrointestinal. Estos compuestos pueden comunicarse con los receptores de serotonina 5HT3 y NK1 (neurocinina 1), que participan en la transferencia de información entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso entérico, regulando la motilidad intestinal y la peristalsis 36.

Este mecanismo de acción es también utilizado por fármacos antieméticos utilizados para impedir o controlar la náusea y el vómito en el posoperatorio.

El sistema nervioso entérico (SNE) es una subdivisión del sistema nervioso autónomo responsable de regular las funciones gastrointestinales. Entre estas funciones se encuentran la regulación del esófago, el estómago y las funciones colorrectales; lo que a su vez implica la absorción y digestión de nutrientes, así como el mantenimiento de las membranas mucosas protectoras.

En definitiva, la complementación de la dieta con las enzimas digestivas y extractos de plantas con propiedades digestivas, puede proporcionar un mayor confort digestivo a las personas con problemas de dispepsia funcional, tanto debido a un déficit enzimático como inducidos por factores comportamentales y psíquicos. Pensando en estas personas, Nutribiolite ha desarrollado DIGELIT, un complemento alimenticio que combina enzimas digestivas y extractos de plantas seleccionados, que trabajan en conjunto para ayudar en el proceso digestivo. Su fórmula combina la bromelina (una enzima natural proveniente de la piña), con el complejo multienzimático patentado DigeZyme®, ambos con alta actividad enzimática. Las enzimas digestivas auxilian en la descomposición de los alimentos en nutrientes más simples, disminuyendo su tiempo de permanencia en el intestino. Como consecuencia, disminuye la probabilidad de ocurrencia de episodios de estreñimiento y de producción de gases intestinales que generan flatulencia, dolor e hinchazón abdominal. Los extractos seleccionados de hinojo, genciana y jengibre, ayudan a estimular las secreciones gástricas, a normalizar la motilidad gastrointestinal, favoreciendo el vaciamiento del intestino 25, 29, 33. La bromelina también presenta importantes propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, que pueden ayudar a prevenir la colonización de patógenos en las paredes internas del intestino.

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