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La importancia del DHA y de la fosfatidilserina para la salud del cerebro y de los ojos

¿Qué hace el DHA por tu cerebro?

De todos los órganos del cuerpo humano (excluyendo el tejido adiposo), el sistema nervioso es el que presenta la mayor cantidad de grasa, constituyendo aproximadamente el 60% de su peso seco [1]. Aproximadamente el 35% de estas grasas son ácidos grasos poliinsaturados (AGP) [2], siendo los ácidos docosahexaenoico (DHA) y araquidónico (AA) los más importantes.

El DHA es un ácidos graso poliinsaturados (AGP) esencial omega-3, en cuanto el AA es un AGP omega-6.

La participación de los AA en la estructura y función cerebral es tan importante como la del DHA, sin embargo, las fuentes abundantes de AA y sus precursores en nuestra dieta hace que el consumo de DHA sea considerado prioritario [3]. El AA se sintetiza en el organismo a partir del ácido linolénico, este sí un ácido graso esencial que está presente en las semillas, aceites vegetales, frutos secos y en algunas legumbres. Debido a las abundantes fuentes de ácido linoleico que disponemos, el AA es más abundante en nuestro organismo. En cambio, el cuerpo humano es muy poco eficiente a la hora de sintetizar el DHA, y por eso, la única manera obtenerlo en las cantidades necesarias para nuestro desarrollo es consumiendo pescado graso (pescado de agua fría o pescado azul).

El AA es abundante en todos los tejidos, en cambio el DHA está principalmente concentrado en el sistema nervioso, en la retina y en el sistema reproductivo [3]. Ambos forman parte de la estructura de los fosfolípidos de las membranas celulares. Las membranas celulares son la mayor superficie de intercambio de todas las células conocidas, y muy especialmente de las células nerviosas.

El DHA es el más poliinsaturado de los ácidos grasos de la familia omega-3, con 22 carbonos y 6 enlaces dobles con una configuración cis. Luego de ser ingerido, se incorpora a los fosfolípidos de las membranas celulares. Debido a su gran número de dobles enlaces y su morfología “curvada” (debido a los dobles enlaces cis) el DHA aporta fluidez, flexibilidad y permeabilidad a la membrana celular.

Eso hace que los fosfolípidos que integran esta membrana se encuentren más distanciados unos de los otros, al empaquetarse menos densamente. Eso confiere a la membrana de una extraordinaria capacidad de remodelación rápida, necesaria para multitud de procesos fisiológicos vitales, como por ejemplo, permite que las proteínas de la membrana y los neurotransmisores puedan tener la movilidad que requieren sus funciones [4, 5]. Por esta razón la investigación se ha focalizado mayormente en el DHA, el que está mucho menos disponible a partir de la dieta y cuya carencia parece ser crucial durante el período gestacional y durante la lactancia.

La importancia del DHA en los primeros años de vida

El DHA adquiere un rol preponderante en la formación de neuronas (neurogénesis) y de las sinapsis (sinaptogénesis), particularmente en el desarrollo fetal y durante los primeros dos años de vida [6]. En consecuencia, el estado nutricional del DHA de la madre pre-gestacional, gestacional y durante la lactancia representa una etapa crítica para el desarrollo cerebral y visual de su hijo [7, 8]. Varios estudios correlacionan niveles altos de DHA en la sangre de la madre y en la leche materna, con un mayor desarrollo cerebral y visual del niño [9]. Un análisis estadístico multivariado demostró que una ingesta deficiente de DHA durante el embarazo, aumenta el riesgo de una menor agudeza visual en los niños [10]. Estos hallazgos indican que la suplementación con DHA durante el embarazo y la lactancia, puede ser importante para garantizar un aporte correcto de DHA en el lactante, con la consecuente obtención de un mejor desarrollo visual y neurológico del niño [10].

Efecto neuroprotector del DHA

La demencia es un síndrome progresivo y debilitante que se manifiesta como pérdida de memoria, problemas de lenguaje y dificultad para realizar actividades diarias [11].  El tipo más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer. Esta enfermedad se inicia furtivamente y progresa durante los años, comprometiendo la memoria, las características personales y, en última instancia, la vida misma del paciente. La acumulación de depósitos amiloides en el cerebro es un conocido precursor de la enfermedad de Alzheimer. Su componente principal son las proteínas β-amiloide y las proteínas Tau [12]. Antes de que aparezcan los primeros síntomas, estos depósitos van formando placas entre las neuronas que resultan tóxicas y son responsables del progresivo deterioro cognitivo.

Las alteraciones leves del deterioro cognitivo, posiblemente la etapa más temprana de la demencia detectable, constituyen el momento ideal para intervenir de manera preventiva. Hay, por eso, un gran interés en la identificación de factores de riesgo modificables, como el estilo de vida y la alimentación. Teniendo en cuenta la importancia del DHA para el normal desarrollo del cerebro, muchos investigadores se han preguntado si este podría tener alguna relación con la enfermedad de Alzheimer. De hecho, la investigación ha demostrado que el DHA se encuentra en niveles reducidos en el cerebro de personas que han fallecido por esta enfermedad, sobretodo en ciertas zonas como el hipocampo, en zonas profundas del cerebro (la sustancia blanca), en la corteza cerebral (sustancia gris) frontal y en la protuberancia anular [13]. Además, los pacientes con enfermedad de Alzheimer tienen niveles reducidos de DHA en sangre, cuando comparado con individuos sanos con la misma edad [14], lo que sugiere que una deficiencia en este nutriente podría desempeñar un papel importante en el desarrollo de la enfermedad [15]. Más recientemente se ha postulado que un derivado del DHA, sintetizado en el organismo, la neuroprotectina D-1 (NPD-1), sería el principal responsable de sus propiedades neuroprotectoras. Según algunos estudios, la NPD-1, tendría la capacidad de disminuir la generación de citoquinas proinflamatorias y de reducir la formación de los depósitos amiloides en el cerebro [16].

Los beneficios de la combinación de DHA y EPA

El ácido eicosapentaenoico (EPA) es otro ácido graso poliinsaturado omega-3, presente en la fórmula de DHA-PS , que también puede contribuir para mejorar la función cerebral [17]. Su relación con la salud del cerebro es indirecta y está relacionada con sus beneficios sobre el sistema cardiovascular [18]. Los problemas vasculares contribuyen a la demencia en muchos adultos mayores, lo que sugiere que el mantenimiento de la salud cardiovascular puede ayudar a proteger contra la demencia en la vejez [19].

Estudios clinicopatológicos internacionales han demostrado que la demencia mixta, es decir, la combinación de lesiones cerebrovasculares y la enfermedad de Alzheimer, predomina en los casos de demencia confirmada por autopsia en ancianos [20-22]. En este sentido, en 2011 la Asociación Americana del corazón (AHA) publicó un comunicado científico que confirma la importancia de los factores vasculares en el deterioro cognitivo y la demencia, con la existencia de una fuerte relación entre la enfermedad de Alzheimer y la patología cerebrovascular [23].

Existen otros beneficios importantes del EPA para el organismo, entre los que destaca su propiedad antiinflamatoria, propiedad que también posee el DHA. Tanto el EPA como el DHA participan en rutas metabólicas que tienen como producto final las prostaglandinas de la serie 3 (PG3), una familia de mediadores celulares con efectos antiinflamatorios  [24]. En este artículo de nuestro blog hablamos sobre la importancia de la ingesta de alimentos ricos en DHA y del EPA para la salud.

La opinión de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre las propiedades benéficas del DHA y del EPA para la salud.

A raíz de una solicitud de la Comisión Europea, en 2010 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió una opinión científica sobre una lista de declaraciones de propiedades saludables de conformidad con el artículo 13 del Reglamento (CE) n.º 1924/2006. Entre otros temas, esta opinión aborda la justificación científica de las declaraciones de propiedades saludables en relación con el ácido docosahexaenoico (DHA) y su presencia en alimentos y complementos alimenticios.

El panel científico de la EFSA destacó el papel bien establecido del DHA en la función cerebral y que este se aplica a todas las edades, incluido el desarrollo cerebral en bebés y niños. Teniendo como base toda la evidencia científica hasta la fecha, en panel ha concluido que existe una relación de causa y efecto entre el consumo de DHA y la contribución al desarrollo normal del cerebro y de la visión. El Panel considera que los alimentos y complementos alimenticios deben contener 250 mg de DHA por dosis diaria recomendada para proporcionar este beneficio [25].

En 2014, la EFSA ha publicado un nuevo informe, más específico para bebés, niños hasta 24 meses y jóvenes hasta 18 años. Según el panel, los alimentos o complementos alimenticios para bebés lactantes con más de 6 meses de edad y niños menores con hasta 24 meses, deben proporcionar una ingesta diaria de 100 mg de DHA por dosis diaria recomendada. Los alimentos para niños de entre 2 a 18 años deben aportar un aporte diario de 250 mg de DHA por dosis diaria recomendada [26].

La fosfatidilserina y la salud del cerebro

La fosfatidilserina es un fosfolípido (más precisamente un fosfoglicerolípido) esencial para el organismo. Está distribuida por todo el cuerpo, ya que todas las células de nuestro organismo la necesitan por igual, ejerciendo un papel fundamental en la estabilidad de las membranas celulares. Si bien está distribuida por todo el cuerpo, se acumula en mayor cantidad en los órganos con alta actividad metabólica, como los pulmones, el corazón, el hígado, el músculo esquelético y, sobretodo, en la corteza cerebral (o materia gris) [27]. De hecho, la fosfatidilserina es uno de los nutrientes más importante para el cerebro, pues influye de manera beneficiosa en numerosos sistemas de neurotransmisores, como la acetilcolina, la dopamina, la serotonina y la norepinefrina [27]. La fosfatidilserina regula la conducción de los impulsos nerviosos, mejora la función y la memoria de las células nerviosas, participa en el metabolismo del trifosfato de adenosina (ATP) y desempeña un papel clave en la señalización del ciclo celular [28, 29].

La concentración de fosfatidilserina en el organismo disminuye conforme pasan los años, principalmente a partir de los 5O años, y esta disminución está relacionada con una disminución de las capacidades cognitivas [30]. Aunque el organismo es capaz de sintetizar fosfatidilserina a partir de otros fosfolípidos presentes en el organismo (fosfatidilcolina y fosfatidiletanolamina), este proceso es complejo y requiere mucha energía. Por otro lado, la incorporación de fosfatidilserina directamente a partir de la dieta es más efectiva en términos de gasto energético, sin embargo este nutriente no es muy abundante en la mayoría de los alimentos. Las plantas aportan una cantidad muy baja de fosfatidilserina y los alimentos de origen animal, a excepción del cerebro, tienen cantidades modestas de este nutriente. Por este motivo, la suplementación ha sido un recurso muy utilizado para regular los niveles de fosfatidilserina en el organismo. La fosfatidilserina atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica y alcanza concentraciones significativas en el cerebro [28].

Quizás una de las problemáticas en la suplementación de la fosfatidilserina es que hasta ahora, ésta era extraída del córtex del cerebro bovino, órgano extremadamente rico en este y otros fosfolípidos. De hecho, muchos estudios científicos que han verificado los efectos beneficiosos de la suplementación con fosfatidilserina se han llevado a cabo con fosfatidilserina de cerebro bovino [31]. Sin embargo, debido a las preocupaciones con la encefalopatía espongiforme (popularmente conocida como la enfermedad de las vacas locas), su empleo en complementos alimenticios y alimentos fue prohibida en la Unión Europea, y solo se permite su uso en fármacos. La particularidad de la fosfatidilserina del cerebro bovino es la presencia de ácidos graso omega-3 DHA y EPA en su estructura. Como alternativa, los laboratorios de complementos alimenticios y vitaminas utilizan fosfatidilserina de origen vegetal. Esta es mucho más segura y se obtiene mayoritariamente de la lecitina de soja o de girasol. La diferencia con respecto a la fosfatidilserina del cerebro bovino es que la fosfatidilserina vegetal no tiene DHA incorporado en sus unidades, en su lugar, esta contiene unidades de ácido linoleico.

En este sentido, la comunidad científica ha investigado los efectos de la suplementación con fosfatidilserina de origen vegetal, ya sea sola o combinada con los ácidos grasos omega-3 DHA y EPA [31]. Los ensayos clínicos han demostrado que, además de ser segura, la suplementación con fosfatidilserina de origen vegetal puede ayudar a mejorar el rendimiento cognitivo [31]. Tanto la  fosfatidilserina [28] cuanto los ácidos grasos omega-3 DHA y el EPA [32] cruzan con facilidad la barrera hematoencefálica, alcanzando concentraciones importantes en el cerebro.

Prevención del deterioro cognitivo y reducción de los síntomas de TDAH

Un grupo de investigadores del Departamento de Geriatría del Hospital Kaplan de Israel fue, en 1993, el primero en estudiar el efecto de la fosfatidilserina vegetal en la función cognitiva de las personas mayores [33], observando los primeros resultados positivos. Estudios posteriores han corroborado la relevancia de la suplementación con fosfatidilserina de origen vegetal en ancianos, encontrando una relación directa entre su ingesta y la mejora de las capacidades cognitivas [32, 34]. Las cantidades de fosfatidilserina utilizadas en estos estudios clínicos variaron de 100 mg a 600 mg por día.

Cabe destacar un ensayo clínico doble ciego realizado en 2010 por investigadores del Central Yakul Institute de Japón [34], realizado con 78 ancianos japoneses con problemas de memoria. En este estudio, los investigadores estudiaron el efecto de la suplementación con 100 y 300 mg/día de fosfatidilserina vegetal en la mejora de la memoria en ancianos. Los investigadores concluyeron que la fosfatidilserina vegetal era capaz de producir un efecto positivo en el rendimiento cognitivo de los ancianos, especialmente en el subgrupo de sujetos que presentaron puntuaciones muy bajas en los test de evaluación cognitiva, antes de iniciar el tratamiento. Otra observación interesante de este estudio fue que tanto la suplementación de 100 mg como la de 300 mg produjeron los mismos resultados

Investigadores de la facultad de medicina de la universidad de Mie en japan, estudiaron el efecto de la suplementación combinada de 100 mg de fosfatidilserina con 119 mg de DHA y 70 mg de EPA. Los participantes del estudio fueron ancianos que no habían respondido anteriormente al tratamiento con antidepresivos comunes. Tras 12 semanas de suplementación,  la escala de depresión de Hamilton (que mide el nivel de depresión) fue significativamente mejor en los sujetos que tomaron el suplemento. Tambien se observó una estabilización en los niveles de cortisol salival y en el ritmo circadianos en estos individuos [35].

Tambien un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado con 36 niños con edades comprendidas entre 4-14 años, con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), concluyó que la suplementación con 100 mg de fosfatidilserina de la lecitina de soja produjo mejoras significativas en los síntomas de TDAH, mejorando la memoria auditiva a corto plazo, la memoria de trabajo y el rendimiento mental ante estímulos visuales [31].

Todas las propiedades benéficas del DHA, EPA y PS en un complemento alimenticio.

DHA FOSFATIDILSERINA | Nutribiolite DHA-PS

El DHA-PS de Nutribiolite es un excelente complemento alimenticio para la salud del cerebro y de la visión. Cada dosis recomendada combina 500 mg de DHA, 100 mg de EPA y 100 mg de fosfatidilserina proveniente de la lecitina de girasol (libre de soja).

El DHA-PS de Nutribiolite no tiene contraindicaciones y puede ser tomado tanto por mujeres embarazadas o que pretendan quedarse embarazadas, debido a los beneficios que el DHA aporta para el desarrollo normal del cerebro y de la visión de los niños [25, 26]. El panel científico de la EFSA destacó, además, que el beneficio de la ingesta de este nutriente se aplica también as resultados de los estudios edienteon.para el cuidado de cerebro y de la vision.razadas, que , y todos los resultados a todas las edades [25].

Ingredientes de primera calidad

Los ácidos grasos omega-3 DHA y EPA de DHA-PS son de la prestigiosa marca española Omegatex, procedente de aceite de pescado obtenido de fuentes sostenibles y con calidad farmacéutica. No se usan disolventes, altas temperaturas o condiciones agresivas durante los procesos de purificación. El producto no tiene ningún olor dado que la eliminación de restos de olor se hace a través de un método patentado exclusivo.

La fosfatidilserina de DHA-PS es de la reconocida marca Sharp-PS Green, y se obtiene a partir de semillas de girasol de fuentes sostenibles en Europa. Es, por tanto, un producto sin OGM y libre de soja, completamente seguro para personas alérgicas a este ingrediente.

Teniendo en cuenta las propiedades benéfica del DHA para el normal funcionamiento del cerebro y de los ojos, bien como los resultados observados en varios estudios sobre los beneficios de la suplementación con fosfatidilserina de origen vegetal, el complemento alimenticio Nutribiolite DHA-PS es un producto ideal para el cuidado de la salud de sistema cognitivo y visual. Está particularmente aconsejado para mujeres embarazadas o que se encuentren en periodo de lactancia, así como adultos o personas mayores que pretendan prevenir el deterioro cognitivo. Además, tanto los ácidos graso omega-3 DHA y EPA, cuanto la fosfatidilserina, presentan muchos otros beneficios importantes para la salud general.

DHA fosfatidilserina DHA-PS | Nutribiolite suplementos
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