Soluciones naturales para el manejo del estrés

El estrés es una reacción normal y natural que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento complejo en el cual se encuentra como amenazante o desbordante de sus recursos [1]. En pequeños episodios, el estrés puede ser positivo, pues estimula el organismo y permite que éste alcance su objetivo, volviendo a la “normalidad” cuando el estímulo ha cesado. Sin embargo, cuando la situación de estrés se mantiene por un periodo prolongado, puede resultar en problemas de salud graves, que incluyen insomnio, ansiedad, depresión, alteraciones en la concentración, irritabilidad, problemas gastrointestinales, alteraciones musculoesqueléticas, enfermedades cardiovasculares, fibromialgia o fatiga crónica, alteraciones del sistema inmunitario y cáncer [2].

Ante una situación de estrés, el organismo desarrolla una serie de reacciones fisiológicas que suponen la activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y del sistema nervioso autónomo [3]. El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal es una de las principales vías de respuesta al estrés. El hipotálamo libera el factor liberador de corticotropina (CRF), una hormona que hace que la hipófisis libere otra hormona, la adrenocorticotrópica (ACTH). La ACTH es transportada por la sangre hasta las glándulas suprarrenales, las cuales secretan las hormonas adrenalina, noradrenalina y cortisol (o hidrocortisona).

El cortisol se conoce comúnmente como una hormona del estrés. Sus funciones principales son incrementar la cantidad de azúcar en la sangre, y también suprimir el sistema inmunitario para ahorrar energía y ayudar al metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos. Esto puede ser muy apropiado para un momento puntual, pero cuando estamos bajo estrés crónico, el nivel de cortisol en la sangre es permanentemente elevado (hipercortisolemia crónica), llevando a una supresión generalizada del sistema inmunitario [4]. El exceso de cortisol estimula la liberación de histamina, lo que explica porque la gente tiende a ponerse más enferma o a sufrir herpes, eccema o alergias cuando padecen este fenómeno.

Un recurso muy utilizado para el tratamiento de los trastornos graves de estrés y ansiedad son los medicamentos psicoactivos a base de benzodiacepinas. Estos deben usarse de forma racional y bajo estricta prescripción médica, pues al principio son muy eficaces, pero rápidamente se desarrolla dependencia [5], lo que haría necesario un aumento de la dosis para que siguieran haciendo el mismo efecto.

De hecho, existe actualmente un grave problema de salud pública en España, relacionado con la toma de benzodiacepinas sin control médico [6, 7], que preocupa a las autoridades, ya que la adicción a esta sustancia es de difícil gestión terapéutica.

Además, hay que tener mucho cuidado si uno decide parar con la toma del medicamento sin la debida atención médica, pues hay serios riesgos de que eso pueda provocar el síndrome de abstinencia, lo que se traduce en: ansiedad, ataques de pánico, hiperventilación, temblores, alteraciones del sueño, espasmos musculares, anorexia, pérdida de peso, alteraciones visuales, sudoración, disforia, hipersensibilidad al ruido, convulsiones, alucinaciones e incluso delirios. Es, por eso, fundamental para la calidad de vida del paciente encontrar alternativas con menor potencial de desarrollar dependencia e inducir reacciones adversas. En este sentido, ha existido un gran interés por parte de la comunidad científica en el estudio de las plantas medicinales [8].

Algunas plantas, conocidas como adaptógenos, son prometedoras en el manejo del estrés y la ansiedad. Este término fue utilizado por primera vez en 1947 por el científico Nicolai Lazarev para identificar “una sustancia farmacológica capaz de inducir en un organismo un estado de resistencia aumentada no específica que permite contrarrestar las señales de estrés y adaptarse a un esfuerzo excepcional” [9]. Más tarde, en 1969, los científicos Israel Brekhman e Igor V. Dardymov [10] definieron las característica generales para considerar una sustancia como adaptógena. En general, una substancia adaptógena es capaz de mejorar de forma inespecífica los síntomas del estrés, ayudando al organismo a adaptarse a las circunstancias que pueden ocasionarlo, mejorando el rendimiento físico y mental, sin desestabilizar las funciones corporales. Ejemplos de plantas consideras pela comunidad científica como adaptógenos son la Ashwagandha (Withania somnífera (L.) Dulal), la rodiola (Rhodiola rosea L.), el ginseng coreano (Panax ginseng C.A. Mey) y la bacopa (Bacopa monnieri (L.) Wettst).

Otras plantas tienen una acción más específica sobre el sistema nervioso central. Un ejemplo clásico es la grifónia (Griffonia simplicifolia (DC.) Baill.), cuyas semillas son abundantes en el aminoácido L-5-hidroxitriptófano (5-HTP), el precursor de la serotonina, una hormona neurotransmisora responsable por la regulación del estado de ánimo [11]. El 5-HTP ayuda a reducir la ansiedad y promueve tanto una actitud mental relajada como un mejor sueño.

Otra substancia, también con función específica sobre el sistema nervioso central es la L-teanina, un aminoácido presente en las hojas del té verde (Camellia sinensis (L.) Kuntze). La L-teanina eleva los niveles de GABA (ácido gamma-aminobutírico), así como de serotonina y dopamina en el cerebro [12]. Estos neurotransmisores son responsables por la regulación de las emociones y del estado de ánimo.

Consciente de la necesidad de ofrecer alternativas seguras para ayudar a las personas a prevenir las consecuencias del estrés en el día a día, Nutribiolite ha desarrollado Aptozen, un complemento alimenticio que combina los extractos concentrados de ashwagandha, rodiola y grifónia, con el aminoácido L-teanina. Cada uno de estos ingredientes ha demostrado, en diferentes trabajos científicos, presentar propiedades que aumentan la resistencia del organismo frente al estrés crónico, y ayudan a promover los procesos biológicos asociados a la relajación y a la mejora del estado de ánimo [13-18].

La fórmula de Aptozen: Los extractos de ashwagandha y rodiola

La ashwagandha, nombre en sánscrito de la bufera (Withania somnifera​ (L.) Dunal), es una de las plantas medicinales más ampliamente descritas de la farmacopea ayurvédica (medicina tradicional india). Se trata de un arbusto que crece principalmente en la India, Pakistán y Sri Lanka. Su uso es originario de la tradición ayurvédica dónde se clasifica como “Rasayana” una de las ramas más importantes del ayurveda, indicada para tonificar el cuerpo y la mente y muy conocida en el occidente como una planta adaptógena [18, 19]. Otra planta muy conocida por su reputación como adaptógeno es la Rodiola (Rhodiola rosea L.) [15, 20]. Esta planta es nativa de regiones frías del planeta, por lo que también es conocida como Rosa polar.

Son varios los estudios científicos, tanto en animales como en humanos que han verificado una relación entre el consumo de Ashwagandha y de Rodiola y una mejora de los síntomas asociados al estrés y la ansiedad [21-23]. Los estudios con animales presentan la ventaja de simular situaciones de estrés crónico bien controladas y analizar las consecuencias tanto en el comportamiento como en la salud de todos los animales estudiados. Por ejemplo, en 2003 en la revista científica Pharmacology, Biochemistry and Behavior, realizado con ratas sometidas a estrés crónico durante 21 días, los investigadores verificaron que los ratones que consumían un extracto de raíz de ashwagandha eran menos propensos a desarrollar efectos colaterales como la hiperglucemia, intolerancia a la glucosa, aumento de los niveles plasmáticos de corticosterona*, ulceraciones gástricas, disfunción sexual, déficits cognitivos, inmunosupresión y depresión mental [24]. En otro estudio de estrés crónico controlado con animales, fueron monitoreados niveles en sangre de varios marcadores bioquímicos de estrés, específicamente las proteínas quinasas activadas por estrés p-SAPK, p-JNK, el óxido nítrico y el cortisol. En los animales que recibieron placebo, los niveles de estos marcadores fueron significativamente elevados, mientras que en los animales que recibieron un extracto de rodiola (1 mg/kg durante 7 días) estos marcadores permanecieron prácticamente sin cambios [25].

*La corticosterona es el corticosteroide suprarrenal principal en los roedores de laboratorio, mientras que el cortisol es el esteroide suprarrenal endógeno principal en la mayoría de los mamíferos, incluidos los seres humanos [26].

Los estudios clínicos en humanos también conducen a conclusiones similares sobre la capacidad de la ashwagandha y de la rodiola en mejorar la resistencia al estrés. Estos normalmente se basan en la evaluación de cuestionarios estandarizados y análisis de sangre u orina para determinar cambios en parámetros asociados al estrés. Por ejemplo, en un ensayo clínico aleatorizado (ECA) doble ciego y controlado con placebo, realizado con 50 adultos atléticos, de ambos sexos y con edades comprendidas entre 20 y 45 años, se estudió el efecto de una suplementación con 300 mg de un extracto de raíz de Ashwagandha estandarizado al 5% de witanólidos en la resistencia frente al estrés. La mitad de los individuos recibió una cápsula/día con el extracto, en cuanto que la otra mitad recibió una cápsula con placebo. Los investigadores observaron que los individuos que recibieron la suplementación con el extracto de ashwagandha, presentaban una mejora significativa en el resultado del test del VO2 máximo (volumen máximo de oxígeno que puede procesar el organismo durante un ejercicio) en comparación con los individuos que tomaron el placebo (p < 0,0001; lo que significa un intervalo de confianza > 99,99%). La evaluación del Cuestionario de Recuperación y Estrés para Deportistas (RESTQ-Sport) arrojó mejores resultados para los atletas que recibieron la suplementación, especialmente en lo que respecta a la recuperación de la fatiga (p < 0,0001), la falta de energía (p < 0,0001) y el análisis de la condición física (p < 0,0001). Además, ninguno de los sujetos de este estudio informó de efectos adversos [27].

En otro ECA doble ciego y controlado con placebo con 58 individuos con trastornos de ansiedad y estrés, se evaluó el efecto beneficioso de una suplementación diaria de 250 mg de un extracto de raíz de Ashwagandha estandarizado al 5% de witanólidos en la mejora de sus síntomas [19]. El grupo de individuos que recibió la suplementación mostró una reducción estadísticamente significativa en los niveles de estrés, evaluados utilizando la Escala de Estrés Percibido (PSS) (p < 0,05; lo que significa un intervalo de confianza > 99,95%) y en el nivel de cortisol (p < 0,05) en la sangre, tras solo 8 semanas de tratamiento. También se observó una mejora significativa en la calidad el sueño de los participantes, lo que también es un indicador importante de una mejor gestión del estrés [19].

La dosis diaria recomendada de Aptozen (2 cápsulas/día) corresponde a una toma diaria de 300 mg de extracto de Ashwagandha estandarizado al 5% de witanólidos.

En 2015, investigadores de la Universidad de Pensilvania en los EEUU, llevaron a cabo un ECA de Fase II, controlado con placebo con 57 participantes, para evaluar tanto la seguridad relativa, así como la eficacia de rodiola comparada con un fármaco antidepresivo, para el tratamiento de la depresión [28]. Los resultados demostraron que la Rodiola, a pesar de presentar menor actividad antidepresiva que el fármaco, fue mejor tolerada y tuvo significativamente menos efectos adversos. Según los investigadores, a pesar de la Rodiola ser menos efectiva, podría tener una relación de riesgo/beneficio más favorable para los casos de depresión leve o moderada.

En año pasado (2020) se ha publicado un ECA realizado por investigadores del instituto de psicología de la Universidad de Lubeck en Alemania, evaluando el efecto de una suplementación con 200 mg de un extracto de rodiola estandarizado en 3% de rosavinas dos veces al día [29]. Los participantes de este estudio fueron 50 voluntarios sanos con edades comprendidas entre los 30 y 50 años, que trabajaban en el ordenador durante 27-28 horas por semana, y que reportaban síntomas de fatiga visual y mental debido al trabajo. Los resultados del estudio mostraron un mayor rendimiento en condiciones multitarea durante el transcurso de la administración del extracto de rodiola durante 12 semanas. En general, la rodiola tuvo una influencia positiva en la atención y la asignación de recursos mentales y, por lo tanto, en la velocidad y la calidad del desempeño en condiciones de alta demanda cognitiva.

La dosis diaria recomendada de Aptozen (2 cápsulas/día) corresponde a una toma diaria de 200 mg de extracto de Rodiola, estandarizado al 3% de rosavinas y 1% de salidrósidos.

Según algunos trabajos científicos, el efecto anti-estrés de los adaptógenos está relacionado con la regulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (que hemos mencionado al principio de este artículo), y la consecuente normalización de la liberación de hormonas del estrés, como las proteínas quinasas activadas p-SAPK y p-JNK, la enzima óxido nítrico sintetasa (que cataliza la conversión de L-arginina a L-citrulina produciendo óxido nítrico) y el cortisol [25, 30-33]. Se cree que en el caso de la ashwagandha esta función sea debido a la presencia de terpenoides tetracíclicos como los witanólidos[24, 34] y en la rodiola, función similar quedaría a cargo de compuestos aromáticos con estructuras similares a catecolaminas y tirosina, como las rosavinas y los salidrosidos [33].

La grifonia: fuente de L-5-hidroxitriptófano

Otro ingrediente activo presente en la fórmula de Aptozen es el extracto de semillas de grifónia (Griffonia simplicifolia (DC.) Baill.). Estas semillas son ricas en el aminoácido L-5-hidroxitriptófano (5-HTP), también conocido como oxitriptan, que en nuestro organismo participa en la síntesis del neurotransmisor serotonina.

La existencia del 5-HTP en la naturaleza no solo se limita a los mamíferos, como los humanos, sino que también es producida por plantas, hongos y microbios. La semilla de la grifonia es una de las fuentes vegetales más ricas en 5-HTP.

La serotonina en nuestro organismo se obtiene a partir de otro aminoácido, el L-triptófano, presente en algunas proteínas de los alimentos. Para una persona sana, sin problemas de estrés crónico u otros trastornos mentales, será suficiente asegurarse de incorporar en su dieta una cantidad saludable de proteínas, para el mantenimiento de niveles normales de serotonina. Sin embargo, para personas con trastornos mentales como el estrés y la ansiedad crónicos, es probable que los niveles de serotonina estén inferiores al normal [35]. De hecho, el estrés, la ansiedad y otros trastornos mentales como la depresión, el autismo, el insomnio, la esquizofrenia, la hiperactividad, el trastorno obsesivo compulsivo y la agresividad, están clínicamente asociados a un déficit de serotonina en el organismo [11, 35].

Sería correcto pensar, para aumentar los niveles de serotonina en el organismo, la suplementación con L-triptófano sería igualmente eficaz que la suplementación con 5-HTP. Sin embargo, existen diferencias importantes que hacen con que la suplementación con 5-HTP sea mucho más eficiente:

El L-triptófano obtenido de la dieta (proteínas) es metabolizado en el hígado para producir niacina (vitamina B3) y para hacer parte de las proteínas constituyentes de los tejidos del cuerpo. Solo una parte del L-triptofano de la dieta pasará a plasma sin ser metabolizado.

El 5-HTP se absorbe muy bien a partir de la toma oral, resistiendo bien a la acción de los jugos gástricos y enzimas digestivas. Aproximadamente el 70 % del 5-HTP ingerid oralmente termina en el torrente sanguíneo. Además, la absorción de 5-HTP no se ve afectada por la presencia de otros aminoácidos; por tanto, puede tomarse con las comidas sin reducir su eficacia. A diferencia del L-triptófano, el 5-HTP no se puede metabolizar para dar origen a niacina o hacer parte de los tejidos.

El transporte del L-triptófano a través de la barrera hematoencefálica (necesario para entrar en el cerebro y ser convertido en serotonina) requiere la unión a una molécula de transporte, que el L-triptófano tiene que competir con otros cinco aminoácidos (tirosina, fenilalanina, valina, leucina e isoleucina). Además, el L-triptófano está presente en los alimentos en cantidades relativamente pequeñas en comparación con estos otros aminoácidos. Tan solo el 1% del L-triptófano de la dieta puede llegar al sistema nervioso central.

El 5-HTP atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica, no necesitando la presencia de una molécula transportadora.

El estrés, los niveles elevados de cortisol, y la deficiencia de vitamina B6 estimulan la conversión del L-triptofáno en ácido quinurénico, reduciendo los niveles L-triptófano en el plasma. Además, niveles elevados de ácido quinurénico, inhiben el transporte del L-triptófano al sistema nervioso central, reduciendo los niveles de serotonina en el cerebro.

La toma de 5-HTP evita la conversión de L-triptofáno en 5-HTP por la enzima triptófano hidroxilasa, que es el paso importante que limita la velocidad de la conversión de L-triptofáno en serotonina.

Desde los años 70, varios estudios clínicos apuntan a una relación directa entre la ingesta de 5-HTP y la mejora de los síntomas de depresión y ansiedad [11]. De hecho, el 5-HTP es una de las substancias más estudiadas para este tipo de trastornos, siendo utilizado en dosis elevadas (superiores a 100 mg/día) en fármacos para el tratamiento de síndromes neurológicos asociados a déficit de serotonina, como la depresión o la epilepsia.

La dosis diaria recomendada de Aptozen (2 cápsulas/día) corresponde a una toma diaria de 50 mg de 5-HTP.

La teanina y su relación con el GABA y glutamato

El glutamato y el ácido gamma-aminobutírico (GABA, por sus siglas en inglés) son los principales neurotransmisores son, respectivamente, los principales neurotransmisores excitadores del sistema nervioso central (SNC) de los mamíferos. La acción de estos dos neurotransmisores en el SNC garantiza un equilibrio entre la excitación e inhibición neuronal, lo que es fundamental para normal funcionamiento del cerebro. Se ha demostrado que el desequilibrio entre el glutamato y el GABA está involucrado en muchas enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson, Huntington, el síndrome de Tourette, el delirio, la depresión, el Trastorno obsesivo-compulsivo y el autismo [36, 37].

Los medicamentos ansiolíticos más utilizados para el tratamiento de los síntomas de estrés y ansiedad están basados en las benzodiazepinas (hemos hablado de ellas al principio de este artículo). Estos medicamentos actúan en el sistema nervioso central facilitando la acción del GABA, favoreciendo la inhibición de la actividad de los circuitos neuronales utilizados en la respuesta al estrés. El problema de la utilización de este tipo de medicamentos es su fácil capacidad de generar dependencia, por lo que solo se recomienda su utilización bajo supervisión médica y en casos graves de estrés y ansiedad crónicos [5].

La L-teanina (gama-glutamiletilamida) es uno de los aminoácidos predominantes en la plante del té (Camellia sinensis (L.) Kuntze) y la responsable por sus propiedades calmantes [38]. Esta sustancia fue aislada e identificada por primera vez en 1949 por el científico japonés Yajiro Sakato [39]. Su estructura química es similar a la del glutamato, el neurotransmisor excitador del sistema nervioso central, pero su acción en el sistema nervioso central es precisamente la opuesta. Los estudios en animales han demostrado que esta actúa a través de varios mecanismos simultáneos. Debido a su similar estructura química, la teanina compite por el mismo receptor utilizado por el glutamato para entrar en la neurona. Al bloquear los receptores de glutamato, la L-teanina apoya, indirectamente, la actividad del GABA liberando este transmisor para realizar su función inhibidora del SNC. Además, estudios en ratones han verificado que la L-teanina aumenta la liberación de dopamina y serotonina en regiones específicas del cerebro [12, 38]. Además de sus propiedades anti-estrés, la L-teanina también presenta beneficios para los sistemas inmunitario y vascular [40].

Cada dosis de Aptozen proporciona 50 mg de L-teanina pura. De esta forma, se obtiene las propiedades relajantes de la hoja de té, sin consumir la cafeína, una sustancia también está presente en la hoja, y que produce un efecto excitante.

Cabe destacar un estudio reciente realizado por investigadores del Instituto Nacional de Neurociencia de Tokyo (Japán), donde el objetivo era evaluar el efecto benéfico de la suplementación con L-teanina en individuos sanos. El objetivo es evaluar el potencial de este nutriente en el manejo y prevención de los síntomas del estrés, y en la mejora de las funciones cognitivas. En este estudio (ECA doble ciego y controlado con placebo) participaron 30 adultos sanos divididos en 2 grupos: el grupo de la suplementación con teanina y el del placebo. Tras 4 semanas de estudio, fueron realizados cuestionarios internacionales estandarizados a todos los participantes. Las puntuaciones en los cuestionarios de evaluación de los síntomas relacionados con el estrés (depresión, rasgo de ansiedad y sueño) y funciones cognitivas (fluidez verbal y función ejecutiva) fueron significativamente mejores en el grupo de la suplementación con L-teanina. Además, la suplementación no generó efectos adversos en ningún de los participantes. Según los investigadores estos hallazgos sugieren que la L-teanina produce un efecto positivo en la promoción de una mejor salud mental, actuando en la prevención del deterioro cognitivo y ayudando en el manejo de los síntomas relacionados con el estrés [41].

Basados en estas evidencias, Nutribiolite ha desarrollado Aptozen, un complemento alimenticio que combina las propiedades de estos cuatro ingredientes (ashwagandha, al rodiola el 5-HTP de la grifónia y la L-teanina) con el objetivo de ayudar a mantener las capacidades físicas y mentales en casos de debilidad, agotamiento o cansancio, contribuyendo a la relajación optima y al equilibrio emocional [13-18]. Aptozen no está recomendado para niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia, ni para personas con tratamiento antidepresivo.

Los complementos alimenticios tienen la función de complementar la dieta y ayudar a prevenir enfermedades, pero no están desarrollados para tratarlas. Esta función compete a los medicamentos. Todos los productos Nutribiolite no están destinados a reemplazar medicamentos y ni tampoco prescinde del consejo médico en situaciones de enfermedad.

Nutribiolite Aptozen
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