Un estudio en Nutrients publicado en 2025 revisó 45 ensayos clínicos en mujeres adultas con cáncer de mama. Analizó distintos complementos orales, entre ellos ácidos grasos omega 3, y su impacto en calidad de vida, efectos secundarios y seguridad durante los tratamientos oncológicos.
Los resultados mostraron que algunos suplementos, como los omega 3, se asociaron con mejor control de ciertos síntomas y un mejor bienestar percibido, sin aumentar los eventos adversos graves. Para muchas pacientes esto se traduce en atravesar quimioterapia o hormonoterapia con algo más de estabilidad física y emocional.
El estudio muestra que algunos suplementos pueden apoyar la calidad de vida en cáncer de mama
La revisión incluyó solo ensayos clínicos aleatorizados, el tipo de estudio que compara un grupo que recibe el suplemento con otro que recibe placebo o cuidado estándar. Participaron mujeres adultas con distintos estadios de cáncer de mama, tanto en tratamiento activo como en seguimiento.
El objetivo principal fue la calidad de vida, medida con cuestionarios validados que recogen fatiga, dolor, estado emocional y funcionamiento diario. De forma secundaria se analizaron supervivencia, marcadores de progresión tumoral y efectos secundarios de los tratamientos.
El panorama fue heterogéneo. Vitaminas, minerales, extractos vegetales y otros compuestos mostraron resultados dispares. Sin embargo, los omega 3 y el beta glucano destacaron por su potencial para aliviar síntomas concretos y mejorar la percepción global de bienestar, siempre con un perfil de seguridad aceptable dentro de los estudios.
Inflamación, sistema inmune y membranas celulares explican parte del impacto
Buena parte de los suplementos analizados actúa sobre rutas muy conocidas, inflamación, estrés oxidativo y función inmune. En el caso de los ácidos grasos omega 3, como EPA y DHA, el foco está en modular la inflamación crónica que suele acompañar al cáncer y a sus tratamientos.
Los omega 3 se incorporan a las membranas de las células y cambian el tipo de moléculas inflamatorias que el cuerpo produce. Esto puede traducirse en menos dolor, menos rigidez o mejor tolerancia a ciertos tratamientos, aunque el efecto suele ser moderado y no sustituye a la terapia oncológica.
Otros suplementos revisados, como vitamina D o curcumina, se relacionan con la regulación del sistema inmune y la protección frente al daño oxidativo. En conjunto, el estudio sugiere que actuar sobre estas rutas fisiológicas puede marcar pequeñas diferencias en cómo se vive el proceso terapéutico.
Hábitos de vida que acompañan mejor el tratamiento oncológico
La revisión subraya un punto clave, los suplementos tienen más sentido cuando se integran en un contexto de hábitos saludables. La base sigue siendo una alimentación variada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de grasa de calidad como pescado azul, frutos secos y aceite de oliva.
El movimiento regular, adaptado al nivel de energía de cada persona, ayuda a mantener masa muscular, mejorar el ánimo y reducir la fatiga. Caminar a diario, ejercicios suaves de fuerza y actividades de movilidad suelen ser bien tolerados en muchas pacientes.
El descanso nocturno, la gestión del estrés y el apoyo social también influyen en la percepción de calidad de vida. Técnicas de respiración, grupos de apoyo, psicoterapia y espacios de ocio adaptados a cada momento del tratamiento pueden ser tan importantes como cualquier cápsula.
Cómo se relacionan los omega 3 de los suplementos con el bienestar descrito en el estudio
Dentro de los suplementos revisados, los ácidos grasos omega 3, presentes habitualmente en aceites de pescado, mostraron una asociación interesante con la mejora de ciertos síntomas y de la calidad de vida en mujeres con cáncer de mama. Estos compuestos participan en la estructura de las membranas neuronales y en la regulación de la inflamación sistémica.
En la práctica, esto puede influir tanto en el confort físico como en la función cognitiva cotidiana, por ejemplo claridad mental, concentración o sensación de fatiga mental. El estudio no evaluó un producto concreto, pero sí refuerza el interés por fórmulas que aportan omega 3 de forma definida y segura como parte de un enfoque global de bienestar.
Cómo un complemento con omega 3 puede encajar en una rutina de bienestar moderno
En la vida diaria, tanto en personas en tratamiento como en supervivientes de cáncer de mama, cuidar la alimentación, el movimiento y el descanso es el primer paso. Sobre esa base, algunas optan por incluir un complemento de omega 3 para apoyar procesos fisiológicos relacionados con la inflamación, la función cerebral y el equilibrio general.
El estudio en Nutrients respalda que, cuando se usan en dosis estudiadas y en el contexto adecuado, los suplementos con omega 3 pueden ser una herramienta adicional para el bienestar, con un perfil de seguridad razonable en los ensayos revisados. Siempre deben entenderse como un apoyo complementario a los hábitos y a los tratamientos pautados por el equipo médico.

Complemento de omega 3 pensado para adultos que cuidan su estilo de vida y buscan un apoyo fisiológico adicional para su bienestar diario.
Cerrar el círculo entre evidencia, hábitos y complementos
La revisión en mujeres con cáncer de mama muestra que ciertos suplementos, en especial los omega 3, pueden aportar beneficios moderados en calidad de vida sin aumentar riesgos graves. El mensaje central es que el impacto se multiplica cuando se integran en una rutina coherente de alimentación, movimiento y cuidado emocional.
En resumen, el papel de los complementos es acompañar procesos que el cuerpo ya realiza, como modular la inflamación o sostener la función cerebral, nunca sustituir tratamientos médicos. Elegir fórmulas bien definidas y alineadas con la evidencia disponible es una forma prudente de sumar apoyo fisiológico al día a día.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué mostró el estudio sobre suplementos en cáncer de mama
La revisión de 45 ensayos clínicos en mujeres con cáncer de mama encontró que algunos suplementos, como los omega 3 y el beta glucano, se asociaron con mejoras moderadas en calidad de vida y síntomas concretos, manteniendo un perfil de seguridad aceptable dentro de los estudios.
Qué papel tienen los omega 3 en el bienestar durante el tratamiento
Los ácidos grasos omega 3 participan en la estructura de las membranas celulares y en la regulación de la inflamación. En los ensayos revisados se relacionaron con mejor control de algunos síntomas y con una percepción más favorable del bienestar general en pacientes con cáncer de mama.
Puede un complemento con omega 3 sustituir cambios en el estilo de vida
No. La base del bienestar durante y después del tratamiento oncológico sigue siendo una alimentación variada, movimiento adaptado, buen descanso y apoyo emocional. Un complemento con omega 3 solo tiene sentido como pieza adicional sobre esa base.
Es seguro usar suplementos con omega 3 en cáncer de mama
En los ensayos incluidos en la revisión los suplementos con omega 3 mostraron un perfil de seguridad adecuado, sin aumento de eventos adversos graves. Aun así, la decisión de usarlos debe individualizarse según la situación clínica y los tratamientos en curso.
Qué otros hábitos pueden mejorar la calidad de vida junto a los suplementos
Seguir una dieta rica en vegetales y grasas saludables, mantenerse activa dentro de las posibilidades, cuidar el descanso nocturno y contar con apoyo psicológico o social son pilares que, combinados con un uso prudente de suplementos, pueden marcar diferencia en el día a día.









