Un estudio en International journal of molecular sciences de 2024 revisó la evidencia sobre nutracéuticos con efecto antiaterosclerótico, es decir, sobre la formación de placas en las arterias. Los autores analizaron ensayos clínicos en adultos que tomaban omega 3, ajo, berberina u otros compuestos y describieron beneficios modestos sobre lípidos y función vascular, junto con un posible aumento del riesgo de sangrado en situaciones concretas.
Este trabajo importa en la vida diaria porque resume qué se sabe realmente de suplementos muy populares para el corazón y la circulación. También recuerda que la calidad de la formulación y la dosis marcan la diferencia entre un apoyo fisiológico útil y un producto poco eficaz o incluso problemático cuando se combina con ciertos fármacos.
Para las personas adultas que se preocupan por su salud cardiovascular, el mensaje central es de equilibrio. El estudio muestra que los omega 3 de cadena larga, en especial DHA y EPA procedentes de aceites marinos, ayudan a reducir triglicéridos y a modular la función de las plaquetas, lo que se traduce en una sangre algo menos propensa a formar coágulos.
Sin embargo, también explica que estos efectos dependen de la cantidad, la pureza y la forma del suplemento. En personas que ya toman anticoagulantes o antiagregantes, o en dosis muy altas de EPA purificado, puede aumentar ligeramente el riesgo de sangrado. Por eso el foco se sitúa en elegir bien la formulación y en integrarla en un estilo de vida saludable, no en usarla como sustituto de tratamientos médicos.
El estudio describe cómo los omega 3 actúan sobre lípidos, inflamación y plaquetas
La revisión detalla que los ácidos grasos omega 3 de cadena larga, sobre todo EPA y DHA, reducen los triglicéridos entre un 20 y un 50 por ciento según la dosis y el perfil de la persona. Lo hacen disminuyendo la producción de partículas ricas en triglicéridos en el hígado y favoreciendo que el organismo las utilice como fuente de energía.
Además, estos omega 3 cambian la composición de las membranas de las plaquetas y de las células endoteliales, que recubren el interior de los vasos sanguíneos. Al sustituir parte del ácido araquidónico, que favorece sustancias procoagulantes, por EPA y DHA, se generan mediadores más antiinflamatorios y menos trombogénicos. El resultado es una agregación plaquetaria algo menor y un entorno vascular más estable.
Los autores señalan que, en la mayoría de ensayos con dosis moderadas de EPA y DHA, no se observó un aumento claro de hemorragias graves. Sin embargo, con dosis altas de EPA purificado sí apareció un incremento pequeño pero medible de sangrado total y de fibrilación auricular. La conclusión es prudente, los omega 3 son útiles como apoyo, pero hay que considerar contexto clínico, dosis y formulación.
De la biología de la arteria a la vida diaria, qué implican estos mecanismos
Cuando los triglicéridos bajan y la inflamación vascular se modera, el interior de las arterias se vuelve un entorno menos agresivo. Esto favorece que las placas de ateroma sean más estables y menos propensas a romperse, lo que reduce la probabilidad de que se formen coágulos que bloqueen el flujo sanguíneo.
En la práctica, esto se traduce en un apoyo discreto pero relevante para la salud del corazón, el cerebro y la microcirculación de órganos sensibles, como la retina. El estudio insiste en que estos efectos se suman a los de una dieta rica en pescado azul, frutas, verduras y fibra, y a la actividad física regular. No los sustituyen.
Hábitos de vida que refuerzan el efecto de los omega 3 sobre corazón y cerebro
El primer pilar sigue siendo la alimentación. Incluir pescado azul de pequeño tamaño dos o tres veces por semana, como sardina, caballa o boquerón, aporta EPA y DHA en un contexto de nutrientes antioxidantes naturales. Complementar con frutos secos, aceite de oliva virgen extra y legumbres ayuda a mantener un perfil de grasas favorable.
El segundo pilar es el movimiento. Caminar a paso ligero al menos 30 minutos al día, cinco días a la semana, mejora la sensibilidad a la insulina y la función endotelial. Esto potencia la acción de los omega 3 sobre triglicéridos y plaquetas. Dormir suficiente, reducir el tabaco y moderar el alcohol completan un entorno en el que los suplementos bien formulados pueden desplegar mejor su potencial fisiológico.
Cómo un complemento con omega 3 y fosfatidilserina puede encajar en este contexto
En este marco, un complemento basado en aceite de pescado rico en DHA y en fosfatidilserina se orienta a acompañar procesos naturales que conectan corazón, vasos y cerebro. El DHA, ácido docosahexaenoico, es un omega 3 estructural clave en las membranas neuronales y en la retina, donde aporta fluidez y estabilidad a largo plazo.
La fosfatidilserina es un fosfolípido que forma parte de la cara interna de las membranas celulares y participa en la señalización entre neuronas y en la comunicación con el sistema inmune. En el estudio revisado se explica cómo la exposición de fosfatidilserina en la superficie de las plaquetas favorece la coagulación. Mantener un equilibrio adecuado en su localización y en la calidad de las membranas resulta esencial para que la sangre coagule cuando debe, pero sin excesos.
Un producto que combine DHA de alta pureza con fosfatidilserina busca apoyar esta arquitectura de membrana tanto en el sistema nervioso como en la microcirculación. En adultos que ya cuidan su alimentación y su actividad física, puede representar un refuerzo adicional para la función cognitiva cotidiana y la salud visual, en coherencia con los mecanismos descritos en la revisión sobre omega 3 y riesgo vascular.
Formulaciones de omega 3, por qué la calidad y la pureza marcan la diferencia
El trabajo científico subraya que no todos los suplementos de omega 3 son equivalentes. La proporción entre EPA y DHA, el origen del aceite y la presencia de contaminantes o de oxidación influyen de forma directa en la bioactividad y en la seguridad del producto.
Las formas concentradas y purificadas de DHA y EPA, con controles estrictos de metales pesados y de peroxidación, ofrecen una absorción más predecible y una integración más eficiente en las membranas celulares. Además, las formulaciones limpias, sin aditivos innecesarios ni cargas tecnológicas que dificulten la digestión de las grasas, favorecen una biodisponibilidad superior frente a productos genéricos de baja calidad.
En el caso de un complemento que combine DHA con fosfatidilserina, esta calidad de base permite que ambos ingredientes actúen en sinergia. El DHA optimiza la fluidez de la bicapa lipídica y la fosfatidilserina aporta la pieza específica para la señalización neuronal y la organización interna de la membrana. Esta sinergia se apoya en la misma fisiología descrita en el estudio, donde el equilibrio de lípidos y fosfolípidos en las células vasculares y plaquetarias determina el balance entre protección antiaterosclerótica y riesgo de sangrado.

Complemento con aceite de pescado rico en DHA y fosfatidilserina, pensado para adultos que desean apoyar de forma fisiológica su salud cardiovascular, cerebral y visual.
Equilibrar beneficios cardiovasculares y seguridad en el día a día
La revisión concluye que los omega 3 marinos, usados con criterio, pueden aportar un beneficio adicional en el contexto de la prevención cardiovascular, sobre todo en personas con triglicéridos elevados o con alto riesgo vascular. El efecto es modesto pero consistente cuando se combinan con una buena alimentación y con ejercicio regular.
Al mismo tiempo, recuerda que las dosis muy altas y las combinaciones con anticoagulantes requieren una valoración individualizada. Para la mayoría de adultos que buscan cuidar corazón y cerebro, la clave está en una dosis adecuada, una formulación de alta calidad y una integración coherente en su rutina de salud.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre los omega 3 de la dieta y los de un suplemento?
Los omega 3 de pescado azul aportan EPA y DHA en un entorno de nutrientes naturales. Un buen suplemento concentra estos ácidos grasos en dosis precisas y con alta pureza, lo que facilita alcanzar cantidades constantes cuando la dieta no siempre incluye suficiente pescado.
¿Cómo se relacionan los omega 3 con la salud del cerebro y los ojos?
El DHA es un componente estructural de las membranas de las neuronas y de la retina. Un aporte adecuado favorece la fluidez de estas membranas y la comunicación entre células, lo que respalda funciones cognitivas cotidianas y la salud visual a largo plazo.
¿Por qué el estudio menciona un posible aumento del riesgo de sangrado?
Al reducir la agregación de las plaquetas, los omega 3 hacen la sangre algo menos coagulante. En la mayoría de personas esto es beneficioso. Sin embargo, en dosis muy altas o combinados con anticoagulantes, puede aparecer un ligero aumento de sangrado, por lo que conviene valorar el contexto individual.
¿Qué hábitos potencian el efecto de un suplemento con DHA y fosfatidilserina?
Una dieta rica en pescado azul, frutas, verduras y aceite de oliva, junto con ejercicio regular y buen descanso, crea el entorno ideal para que DHA y fosfatidilserina se integren en las membranas celulares y apoyen la salud cardiovascular, cerebral y visual.
¿Para quién tiene más sentido un complemento rico en DHA y fosfatidilserina?
Está especialmente orientado a adultos que ya cuidan su estilo de vida y desean un apoyo adicional para la función cognitiva diaria, la salud ocular y el equilibrio cardiovascular, en línea con la evidencia que relaciona omega 3 de calidad con un perfil vascular más favorable.









