Un amplio estudio en Foods (Basel, Switzerland) publicado en 2024 revisó cientos de trabajos sobre ácidos grasos omega 3 y omega 6 en personas adultas. Los autores concluyen que un buen aporte de omega 3, sobre todo DHA y EPA, se asocia con triglicéridos más bajos, mejor salud cardiovascular, apoyo a la función cerebral y menor inflamación sistémica.
El trabajo resume evidencia en adultos sanos y en personas con diferentes factores de riesgo, desde alteraciones de lípidos hasta problemas de estado de ánimo. Para la vida diaria, el mensaje es claro, la calidad y el equilibrio de las grasas que comemos influyen en cómo funciona el corazón, el cerebro y el sistema inmunitario, y en cómo envejecemos.
El estudio destaca el papel central de los omega 3 en corazón, cerebro e inflamación
La revisión analiza estudios clínicos y observacionales publicados entre 2010 y 2025 sobre omega 3 y omega 6. Incluye trabajos en miles de adultos con diferentes perfiles, desde población general hasta personas con riesgo cardiovascular elevado o con síntomas depresivos.
Los autores describen efectos consistentes de los omega 3 de cadena larga, EPA y DHA, en la reducción de triglicéridos y en el apoyo a la salud cardiovascular. También recogen datos que relacionan una mayor ingesta de DHA con mejor rendimiento cognitivo, menor riesgo de deterioro cerebral y mejor regulación del estado de ánimo, aunque con resultados variables según dosis, duración y diseño de los estudios.
En inflamación, la evidencia señala que EPA y DHA favorecen mediadores pro resolutivos, moléculas que ayudan a apagar la inflamación una vez cumplida su función. En cambio, un exceso de omega 6 sin suficiente omega 3 tiende a inclinar el equilibrio hacia un entorno más inflamatorio.
Cómo actúan los omega 3 en el cerebro, las neuronas y el equilibrio emocional
El ácido docosahexaenoico, conocido como DHA, es un tipo de omega 3 de cadena larga que se concentra de forma especial en el cerebro y la retina. Forma parte de las membranas de las neuronas y de las sinapsis, los puntos de comunicación entre células nerviosas.
Cuando hay suficiente DHA en la dieta, las membranas neuronales son más flexibles y responden mejor a los estímulos. Esto favorece la transmisión de señales, la plasticidad sináptica y procesos como la memoria y el aprendizaje. El estudio explica que el DHA también modula factores como el estrés oxidativo y la inflamación en el sistema nervioso central.
En paralelo, el equilibrio entre omega 3 y omega 6 influye en la producción de mediadores que afectan al estado de ánimo. Los autores señalan que un aporte adecuado de EPA y DHA se ha asociado con menor riesgo de depresión en algunos grupos de adultos, y con una mejor respuesta al estrés en estudios experimentales.
Hábitos diarios para aprovechar la ciencia de los omega 3 en tu rutina
El trabajo subraya que los mamíferos no sintetizan por sí solos los omega 3 esenciales, por lo que dependen de la dieta. Para un adulto, esto implica priorizar fuentes como pescado azul, marisco, algunas algas y, en menor medida, semillas y frutos secos.
Un patrón de alimentación que combina pescado azul varias veces por semana, aceite de oliva como grasa principal, frutos secos naturales y poca comida ultraprocesada ayuda a acercarse a un equilibrio omega 6, omega 3 más favorable, cercano a la relación 4 a 1 o incluso 1 a 1 que citan los autores.
Además de la alimentación, cuidar el sueño, realizar actividad física regular y gestionar el estrés contribuye a que el cuerpo utilice mejor estos ácidos grasos. El estudio recuerda que la inflamación crónica, el sedentarismo y el exceso de azúcares refinados pueden sabotear parte del potencial beneficioso de los omega 3.
Cómo un complemento con DHA y fosfatidilserina puede encajar en esta evidencia
La revisión científica destaca el papel del DHA como componente estructural del cerebro y como modulador de la inflamación y de los lípidos sanguíneos. También recoge la importancia de una buena organización de las membranas neuronales para sostener la comunicación entre neuronas y el rendimiento cognitivo.
En este contexto, un complemento que combine DHA procedente de aceite de pescado purificado con fosfatidilserina puede tener sentido para adultos que desean apoyar su salud cerebral y visual, y que quizá no alcanzan ingestas óptimas solo con la dieta. La fosfatidilserina es un fosfolípido presente de forma natural en las membranas de las neuronas, donde contribuye a la fluidez de la membrana y a la señalización celular.
La combinación de DHA con fosfatidilserina integra dos piezas clave de la estructura de las membranas neuronales. El DHA aporta flexibilidad y capacidad de respuesta, mientras que la fosfatidilserina ayuda a organizar proteínas y receptores en la superficie de la célula. Esta sinergia se alinea con lo que describe el estudio sobre la importancia de las grasas de calidad en el cerebro, ya que no se trata solo de aportar omega 3, sino de cómo se integra en la arquitectura de la neurona.
Hábitos de vida que potencian el efecto de un complemento de DHA y fosfatidilserina
El estudio insiste en que los suplementos no sustituyen a una dieta equilibrada ni a un estilo de vida saludable. Funcionan mejor cuando se integran en una rutina que ya cuida el corazón, el cerebro y el metabolismo.
Para una persona adulta con alta carga mental, jornadas intensas de trabajo intelectual o que pasa muchas horas frente a pantallas, tiene sentido combinar un patrón de alimentación rico en pescado azul y vegetales con un complemento específico de DHA y fosfatidilserina. Este enfoque acompaña procesos fisiológicos que ya existen, como la renovación de membranas neuronales y la gestión del estrés oxidativo.
Es recomendable mantener una ingesta constante en el tiempo, ya que la incorporación de DHA a las membranas y el recambio de fosfolípidos es un proceso gradual. El estudio recuerda que los beneficios observados en marcadores de lípidos, inflamación y función cerebral suelen aparecer tras semanas o meses de consumo regular de omega 3.

DHA-PS de Nutribiolite combina omega 3 de aceite de pescado y fosfatidilserina en una fórmula limpia, pensada para adultos que desean apoyar su función cerebral y visual dentro de un estilo de vida saludable.
Lo que podemos llevarnos de este estudio a nuestro día a día
La revisión en Foods refuerza una idea sencilla, la calidad de las grasas que consumimos influye en la salud del corazón, del cerebro y del sistema inmunitario. Un buen equilibrio entre omega 3 y omega 6, con especial atención al DHA y al EPA, se asocia con menos triglicéridos, mejor control de la inflamación y apoyo a la función cognitiva.
En la práctica, esto se traduce en cuidar la alimentación, moverse de forma regular y, cuando tiene sentido, considerar un complemento que aporte DHA en combinación con fosfolípidos como la fosfatidilserina. Es una forma de acompañar procesos fisiológicos que ya existen, no de sustituirlos.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre los omega 3 de la dieta y los de un suplemento
Los omega 3 de pescado, marisco o semillas llegan junto con otros nutrientes, como proteínas y minerales. Un suplemento concentra DHA y EPA en dosis conocidas y constantes, lo que facilita alcanzar una ingesta regular cuando la dieta no es suficiente o el consumo de pescado es bajo.
¿Por qué el estudio insiste tanto en el equilibrio entre omega 6 y omega 3
Porque ambos tipos de grasas comparten rutas metabólicas. Un exceso de omega 6 sin suficiente omega 3 favorece mediadores más inflamatorios. Un equilibrio cercano a 4 a 1 o 1 a 1, que es lo que destaca la revisión, se asocia con mejor perfil cardiovascular y cerebral.
¿Qué aporta la fosfatidilserina junto con el DHA en un complemento
La fosfatidilserina forma parte de las membranas de las neuronas y ayuda a organizar proteínas y receptores. Combinada con DHA, que aporta flexibilidad a la membrana, ofrece un apoyo estructural doble a la célula nerviosa, en línea con lo que describe la evidencia sobre la importancia de las grasas de calidad en el cerebro.
¿Cuánto tiempo suele tardar en notarse el efecto de un aporte extra de omega 3
Los estudios revisados indican que los cambios en triglicéridos, marcadores de inflamación o función cognitiva aparecen tras varias semanas o meses de consumo regular. No se trata de un efecto inmediato, sino de un apoyo continuado a la fisiología.
¿Tiene sentido tomar un complemento de DHA y fosfatidilserina si ya como pescado azul
Depende de la frecuencia y la cantidad. Si el consumo de pescado azul es bajo o irregular, un complemento puede ayudar a asegurar un aporte constante de DHA y fosfatidilserina, siempre dentro de una rutina que también cuide alimentación, ejercicio y descanso.









