Un estudio en Nutrients de 2025 revisó decenas de trabajos en personas con obesidad, diabetes tipo 2 y Alzheimer. Los autores explican cómo la inflamación crónica y la resistencia a la insulina dañan el cerebro y cómo ciertos nutrientes, en especial los ácidos grasos omega 3, pueden modular estos mecanismos.
El mensaje es claro, el metabolismo y el cerebro están conectados. Lo que ocurre en el tejido adiposo y en la glucosa en sangre termina influyendo en memoria, atención y velocidad mental. Cuidar estos ejes a través de la alimentación y de nutrientes bien estudiados se convierte en una inversión directa en envejecimiento cerebral.
Obesidad, resistencia a la insulina e inflamación se entrelazan con el deterioro cognitivo
El artículo describe cómo la obesidad favorece una inflamación de bajo grado en el tejido adiposo. Este tejido libera citocinas inflamatorias que llegan al cerebro, alteran la comunicación entre neuronas y dañan estructuras clave para la memoria como el hipocampo.
La resistencia a la insulina, típica de la diabetes tipo 2, agrava el problema. En el cerebro, la insulina participa en la supervivencia neuronal y en la plasticidad sináptica. Cuando las neuronas dejan de responder bien a la insulina, se facilita la acumulación de beta amiloide y la fosforilación anómala de la proteína tau, dos sellos del deterioro cognitivo asociado a la edad.
Los autores señalan que estas alteraciones no aparecen de un día para otro. Se construyen durante años de inflamación, exceso calórico y vida sedentaria. Por eso, intervenir en fases tempranas con cambios de estilo de vida y nutrientes que reduzcan inflamación y estrés oxidativo puede marcar la diferencia a largo plazo.
Omega 3 y otros compuestos dietéticos modulan mecanismos inflamatorios y oxidativos
El trabajo revisa el papel de varios compuestos bioactivos, entre ellos los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 presentes en el aceite de pescado. Destacan dos, el ácido eicosapentaenoico, conocido como EPA, y el ácido docosahexaenoico, conocido como DHA, muy abundante en las membranas de las neuronas.
En modelos animales y en estudios en humanos, niveles adecuados de DHA y EPA se asocian con menor producción de citocinas inflamatorias, mejor función de la microglía, que es la célula defensiva del cerebro, y una mayor capacidad para eliminar depósitos de beta amiloide. Además, el DHA participa en la formación de mediadores como la neuroprotectina D1, que protege frente al daño oxidativo.
La revisión recoge también observaciones epidemiológicas, personas con más consumo de pescado azul o con niveles más altos de omega 3 en sangre muestran menor deterioro cognitivo con la edad. No se trata de un efecto milagroso, sino de un apoyo continuo a la integridad de las membranas neuronales y a un entorno cerebral menos inflamado.
Hábitos de vida que apoyan los mismos mecanismos que describe el estudio
Los autores insisten en que la base sigue siendo un estilo de vida que reduzca inflamación y mejore la sensibilidad a la insulina. Esto incluye una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, frutos secos y pescado azul, junto con un control razonable de azúcares y grasas trans.
El movimiento regular, incluso caminar a buen ritmo la mayoría de los días, mejora la señalización de la insulina y reduce la inflamación sistémica. Dormir suficiente y manejar el estrés con técnicas de respiración o meditación también contribuye a mantener bajo control las vías inflamatorias que conectan metabolismo y cerebro.
En este contexto, los omega 3 procedentes del pescado, de forma dietética o concentrada en complementos, actúan como un refuerzo específico sobre las membranas neuronales y sobre los mediadores inflamatorios. El estudio en Nutrients encaja con esta visión de un cerebro que envejece mejor cuando el entorno metabólico es más estable.
Cómo el complemento DHA y fosfatidilserina de Nutribiolite se alinea con estos mecanismos
Dentro de esta fisiología, cobra interés un complemento como el DHA-PS de Nutribiolite, un suplemento a base de aceite de pescado rico en DHA combinado con fosfatidilserina. El eje central del estudio son los omega 3 de cadena larga y su capacidad para modular inflamación, estrés oxidativo y señales relacionadas con el deterioro cognitivo.
El DHA del aceite de pescado es un componente estructural de las membranas neuronales. Aporta flexibilidad a la membrana y favorece la correcta inserción de receptores y canales iónicos, lo que se traduce en una transmisión de señales más eficiente. Los trabajos revisados en Nutrients relacionan niveles adecuados de DHA con menor acumulación de beta amiloide, mejor eliminación de desechos neuronales y un perfil inflamatorio más equilibrado.
La fosfatidilserina, por su parte, es un fosfolípido clave en la cara interna de la membrana de las neuronas. Participa en la comunicación entre células, en la liberación de neurotransmisores y en procesos de plasticidad sináptica. Al combinar DHA y fosfatidilserina en una misma formulación, se refuerza tanto la calidad física de la membrana como los procesos de señalización que dependen de ella.
Esta sinergia es coherente con la ruta descrita por el estudio, donde el objetivo es reducir la inflamación crónica, limitar el daño oxidativo y sostener la comunicación entre neuronas frente a la carga metabólica de la vida moderna. Un aporte concentrado de DHA procedente de aceite de pescado, junto con fosfatidilserina, ofrece un apoyo fisiológico a estos mecanismos en adultos que desean cuidar su rendimiento mental y su envejecimiento cerebral.

Complemento con DHA procedente de aceite de pescado y fosfatidilserina, pensado para adultos que desean apoyar de forma fisiológica su función cerebral diaria.
Integrar el apoyo nutricional en una rutina cerebral sostenible
El valor de una formulación como DHA-PS se entiende mejor cuando se integra en una rutina que ya cuida el metabolismo. Personas con alta carga mental, adultos que trabajan muchas horas frente a pantallas o quienes tienen antecedentes familiares de deterioro cognitivo suelen buscar estrategias para sostener su claridad mental con los años.
En estos casos, combinar una alimentación rica en pescado azul, verduras y frutas, ejercicio regular y buen manejo del descanso con un complemento que aporte DHA concentrado y fosfatidilserina puede ofrecer un apoyo adicional a nivel de membranas neuronales y vías inflamatorias. No se trata de sustituir hábitos, sino de reforzar mecanismos que ya están en marcha.
Preguntas frecuentes
¿Qué mecanismos cerebrales apoyan los omega 3 del aceite de pescado
El DHA presente en el aceite de pescado se incorpora a las membranas de las neuronas. Aporta flexibilidad, mejora la comunicación entre células y se asocia con menor inflamación y menor acumulación de beta amiloide, según la revisión en Nutrients.
¿Por qué es interesante combinar DHA con fosfatidilserina
El DHA refuerza la estructura de la membrana neuronal y la fosfatidilserina participa en la señalización y en la liberación de neurotransmisores. Juntos apoyan tanto el soporte físico de la neurona como los procesos de comunicación que sostienen memoria y atención.
¿Qué relación tiene la resistencia a la insulina con el deterioro cognitivo
La resistencia a la insulina dificulta que las neuronas utilicen bien esta hormona, lo que altera su supervivencia y plasticidad. El estudio revisado la vincula con más inflamación cerebral, más beta amiloide y mayor riesgo de deterioro cognitivo en el tiempo.
¿Para qué tipo de persona puede tener sentido un complemento como DHA-PS
Está pensado para adultos que ya cuidan su alimentación, actividad física y descanso, y que desean un apoyo adicional para su función cerebral. Puede ser de interés en personas con alta exigencia mental o preocupadas por su envejecimiento cognitivo.
¿Sustituye un complemento de omega 3 y fosfatidilserina a una dieta rica en pescado
No sustituye una alimentación variada. Aporta una forma concentrada y cómoda de DHA y fosfatidilserina que puede complementar el consumo de pescado azul y otros hábitos saludables orientados a cuidar el cerebro.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.









