Un ensayo clínico aleatorizado en adultos con diabetes tipo 2, publicado en 2025 como estudio en Scientific reports , analizó durante ocho semanas la combinación diaria de probióticos multicepa con ácidos grasos omega 3. Los investigadores observaron una mejora discreta en la función de las células beta del páncreas, además de descensos claros en la glucosa en ayunas, en un marcador inflamatorio clave y en peso y perímetro de cintura.
En personas con diabetes tipo 2, estos cambios apuntan a un metabolismo de la glucosa algo más eficiente y a un entorno inflamatorio menos activo. No se trata de una cura, sino de pequeños ajustes fisiológicos que, mantenidos en el tiempo, pueden sumar junto con la medicación y los hábitos de vida.
Qué hizo el estudio con probióticos y omega 3 en personas con diabetes tipo 2
El trabajo reunió a 45 adultos con diabetes tipo 2 y función reducida de las células beta pancreáticas, que son las que producen insulina. Todos seguían tratamiento estándar con insulina o antidiabéticos orales y recibieron además pautas de alimentación y actividad física.
Durante ocho semanas, un grupo tomó un preparado con probióticos multicepa y omega 3 de cadena larga y otro grupo tomó un placebo con aspecto idéntico. El objetivo principal fue ver si la combinación mejoraba la función de las células beta, medida con un modelo matemático que integra glucosa, insulina y péptido C.
Los autores encontraron una mejora moderada de la función beta respecto al inicio en el grupo que tomó probióticos y omega 3, aunque la diferencia frente al placebo no alcanzó significación estadística. En cambio, los resultados fueron más claros en parámetros secundarios, como glucosa en ayunas, sensibilidad a la insulina, peso corporal, perímetro de cintura y niveles de la citoquina inflamatoria factor de necrosis tumoral alfa.
Reducción de glucosa, inflamación y peso, qué significan estos cambios en la práctica
En el grupo que tomó probióticos y omega 3, la glucosa en ayunas descendió aproximadamente un 22 por ciento en ocho semanas, mientras que en el grupo placebo apenas cambió. La sensibilidad a la insulina, medida con el índice HOMA 2, también mejoró en el grupo activo y tendió a empeorar en el grupo placebo.
Además, se observaron pequeñas pero consistentes reducciones de peso, índice de masa corporal y perímetro de cintura en quienes recibieron la combinación, frente a una ligera ganancia en el grupo placebo. El perímetro de cintura es un indicador práctico de grasa abdominal, que se asocia con resistencia a la insulina y riesgo cardiometabólico.
En el plano inflamatorio, solo el factor de necrosis tumoral alfa, un mediador clásico de inflamación crónica de bajo grado, se redujo de forma significativa en el grupo que tomó probióticos y omega 3. Otros marcadores, como interleucinas o interferón, se mantuvieron estables. En conjunto, los cambios fueron modestos, pero coherentes con un entorno metabólico algo más favorable.
Cómo encajan los ácidos grasos omega 3 en esta ruta fisiológica
Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 de cadena larga, en especial ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico, participan en la regulación de la inflamación y de la señalización de la insulina. Se incorporan a las membranas celulares y sirven como precursores de moléculas que pueden modular la respuesta inflamatoria.
En el contexto de la diabetes tipo 2, la inflamación crónica de bajo grado, asociada a exceso de grasa visceral, favorece la resistencia a la insulina. Los omega 3 se han estudiado por su capacidad para desplazar mediadores inflamatorios derivados de otros ácidos grasos y favorecer derivados con un perfil más resolutivo. Esto no elimina la inflamación, pero puede contribuir a que sea menos agresiva con los tejidos.
El estudio de Scientific Reports se suma a esta línea al mostrar que, cuando se combinan con probióticos, los omega 3 se asocian con menor glucosa en ayunas, mejor sensibilidad a la insulina y descenso de un marcador inflamatorio. Aunque la función de las células beta no mejoró de forma clara frente al placebo, el conjunto de cambios apunta a una fisiología metabólica algo más ordenada.
Microbiota intestinal, probióticos y metabolismo de la glucosa
La microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita el intestino, influye en cómo manejamos la glucosa y la grasa. Cambios en su composición se han relacionado con resistencia a la insulina y con mayor inflamación sistémica.
Los probióticos aportan cepas concretas de bacterias que, si logran integrarse al menos de forma transitoria, pueden producir ácidos grasos de cadena corta, reforzar la barrera intestinal y modular la respuesta inmunitaria. Estos ácidos grasos de cadena corta actúan sobre receptores que influyen en la inflamación y en la sensibilidad a la insulina.
En el ensayo analizado, la combinación de probióticos y omega 3 parece haber actuado en varios niveles, intestino, inflamación, tejido adiposo y respuesta a la insulina. Los autores plantean que la sinergia entre microbiota y lípidos de membrana podría explicar por qué la combinación muestra efectos donde los omega 3 aislados han dado resultados más discretos en otros ensayos.
Hábitos cotidianos que apoyan la eficacia metabólica y el control de la glucosa
Más allá de cualquier suplemento, el manejo de la diabetes tipo 2 y de la resistencia a la insulina se apoya en pilares bien conocidos. El primero es la alimentación, con preferencia por verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y fuentes de grasa de calidad, como pescado azul y aceite de oliva.
El segundo pilar es el movimiento regular. Caminar a paso ligero, realizar ejercicios de fuerza varias veces por semana y reducir el tiempo sentado mejora la sensibilidad a la insulina en músculo y tejido adiposo. Incluso bloques cortos de movimiento después de las comidas ayudan a amortiguar los picos de glucosa.
El descanso nocturno suficiente y la gestión del estrés también cuentan. El sueño corto o fragmentado y el estrés mantenido elevan hormonas como el cortisol, que interfieren con la acción de la insulina. Rutinas de sueño regulares, técnicas de respiración o actividades relajantes pueden contribuir a un entorno hormonal más estable.
Cómo un complemento de omega 3 puede integrarse en esta estrategia global
En este contexto, los ácidos grasos omega 3 procedentes de la dieta o de complementos alimenticios se sitúan como un apoyo a los procesos fisiológicos implicados en inflamación y metabolismo. El estudio en Scientific Reports aporta una pieza más al mostrar que, en adultos con diabetes tipo 2, la presencia de omega 3 en una intervención combinada se asocia con menor glucosa en ayunas, mejor sensibilidad a la insulina y un ligero descenso de peso y cintura.
Para una persona adulta que ya cuida su alimentación, se mantiene activa y sigue su tratamiento médico, un complemento de omega 3 puede ser una herramienta adicional para favorecer un entorno metabólico más estable. La clave es entenderlo como parte de una estrategia amplia, no como sustituto de los pilares básicos ni de la medicación prescrita.
Cómo encaja OMEGA 3 EPA 400 mg + DHA 300 mg de Nutribiolite en esta evidencia
OMEGA 3 EPA 400 mg + DHA 300 mg de Nutribiolite se centra precisamente en aportar ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, los mismos tipos de omega 3 que se utilizan como base en los ensayos clínicos sobre metabolismo, inflamación y salud cardiometabólica. La combinación de ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico en dosis concentradas busca asegurar una ingesta diaria estable, algo difícil de alcanzar solo con pescado azul en muchas dietas actuales.
En la formulación de Nutribiolite, EPA y DHA se presentan como complemento alimenticio pensado para adultos que desean apoyar de forma específica su equilibrio inflamatorio y su metabolismo lipídico y glucémico dentro de una rutina saludable. La evidencia del estudio en Scientific Reports, aunque se realizó con una intervención que incluía también probióticos, refuerza el interés por estos ácidos grasos cuando se trata de favorecer una respuesta a la insulina más eficiente y un entorno inflamatorio menos activo.
El diseño centrado en EPA y DHA permite que OMEGA 3 EPA 400 mg + DHA 300 mg se integre con facilidad en el día a día, por ejemplo junto a una de las comidas principales. Está pensado para personas que ya aplican medidas dietéticas, se mueven con regularidad y buscan un apoyo adicional a nivel fisiológico, coherente con la literatura científica actual sobre omega 3 y eficacia metabólica.

Complemento de omega 3 concentrado pensado para adultos que desean apoyar su equilibrio inflamatorio y la eficacia metabolica dentro de una rutina saludable.
Resumen final, pequeños cambios sostenidos para un metabolismo mas eficiente
El ensayo con probióticos y omega 3 en adultos con diabetes tipo 2 muestra que es posible lograr mejoras discretas en glucosa en ayunas, sensibilidad a la insulina, peso y marcadores inflamatorios en solo ocho semanas. No son cambios espectaculares, pero sí coherentes con una fisiología que se mueve en una dirección más favorable.
Los ácidos grasos omega 3 EPA y DHA aparecen como piezas relevantes en este puzle, junto con la microbiota, la alimentación, el movimiento y el descanso. Integrar fuentes de omega 3, ya sea con pescado azul o con complementos como OMEGA 3 EPA 400 mg + DHA 300 mg, puede ser una decisión razonable dentro de una estrategia global de cuidado metabólico.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que el estudio hablara de eficacia moderada en la función pancreática?
La función de las células beta del páncreas mejoró respecto al inicio en el grupo que tomó probióticos y omega 3, pero la diferencia frente al placebo no fue clara. Esto indica un efecto moderado, interesante, aunque todavía no concluyente.
¿Los omega 3 por si solos pueden mejorar la glucosa en sangre?
Los ensayos con omega 3 aislados han mostrado resultados variables en glucosa y diabetes tipo 2. El estudio comentado sugiere que, combinados con probióticos y buenos hábitos, pueden asociarse con un metabolismo algo mas eficiente, pero siempre como apoyo y no como unica medida.
¿Para quien puede tener sentido un complemento de omega 3 concentrado?
Puede ser una opción para adultos que consumen poco pescado azul, desean apoyar su equilibrio inflamatorio y su salud cardiometabolica y ya cuidan alimentación y ejercicio. Siempre debe integrarse en una rutina saludable y respetando las indicaciones del etiquetado.
¿Cuanto tiempo suele necesitarse para notar cambios con omega 3?
En el estudio, los cambios se observaron tras ocho semanas de uso diario. En la práctica, se recomienda una toma constante durante varios meses para valorar sensaciones generales de bienestar y resultados analíticos, siempre bajo seguimiento profesional cuando exista una condición metabolica.
¿Es suficiente tomar omega 3 si tengo riesgo metabolico o diabetes tipo 2?
No. El eje central sigue siendo la alimentación adaptada, el movimiento regular, el descanso adecuado y el tratamiento médico. Un complemento de omega 3 como OMEGA 3 EPA 400 mg + DHA 300 mg puede añadirse como apoyo fisiologico dentro de este plan amplio.









