Un estudio en Nutrients de 2024, basado en 20 ensayos clínicos con casi 15 000 adultos con diabetes y prediabetes, observó que la suplementación con vitamina D se asociaba con mejoras en varios marcadores metabólicos como hemoglobina glicosilada, colesterol LDL, triglicéridos e indicadores de resistencia a la insulina. Los cambios fueron en general modestos, pero consistentes, y se obtuvieron con dosis variadas de vitamina D a lo largo de una media de 17 meses.
Para las personas con alteraciones en el control de la glucosa, estos resultados apuntan a que mantener un estado adecuado de vitamina D puede acompañar mejorías en el perfil glucémico, lipídico e inflamatorio, siempre dentro de un abordaje global que incluya alimentación, movimiento y medicación cuando corresponde. Para quienes todavía no tienen diabetes, pero presentan factores de riesgo, el mensaje es claro, cuidar los niveles de vitamina D forma parte del mantenimiento de un metabolismo más estable.
El estudio muestra que la vitamina D se asocia con mejores marcadores de glucosa y lípidos
Los autores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis, es decir, agruparon datos de 20 ensayos clínicos aleatorizados que comparaban vitamina D frente a placebo u otras intervenciones en personas con diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes. En conjunto, analizaron a 14 831 participantes, con una media de edad cercana a 51 años y un seguimiento promedio de algo más de un año.
La suplementación con vitamina D se asoció con una reducción ligera pero significativa de la hemoglobina glicosilada, un marcador que resume la glucosa media de los últimos tres meses, y con descensos de la resistencia a la insulina medida por el índice HOMA-IR. También se observaron reducciones de colesterol LDL, triglicéridos y proteína C reactiva, junto con un aumento de colesterol HDL. En personas con prediabetes, aumentó además la proporción que regresaba a valores de glucosa considerados normales.
Los investigadores califican la calidad global de la evidencia como baja o muy baja en varias variables, por la heterogeneidad entre estudios y las diferencias de dosis, duración y poblaciones. Aun así, el patrón general es coherente, cuando se corrige un déficit de vitamina D, se tiende a ver un mejor perfil metabólico.
Cómo la vitamina D se relaciona con la insulina, el colesterol y la inflamación
La vitamina D es conocida por su papel en la absorción de calcio y la salud ósea, pero también actúa como una hormona que influye en el páncreas, el músculo, el tejido adiposo y el sistema inmunitario. En las células beta del páncreas, que producen insulina, la vitamina D participa en la entrada de calcio, un paso clave para que la insulina se libere de forma adecuada.
En los tejidos que responden a la insulina, como músculo e hígado, la vitamina D modula la expresión del receptor de insulina y de vías relacionadas con el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Esto se refleja en marcadores como el índice HOMA-IR, que estima la resistencia a la insulina, y en parámetros como los triglicéridos o el colesterol LDL, que forman parte del riesgo cardiometabólico.
En el terreno de la inflamación, la vitamina D regula la producción de citoquinas, moléculas que pueden amplificar o frenar procesos inflamatorios crónicos. El estudio recogió cambios en proteína C reactiva y en interleucinas como IL-6, que son indicadores indirectos del estado inflamatorio sistémico. Aunque no todos los cambios fueron estadísticamente significativos, la tendencia general fue hacia una menor inflamación.
Hábitos diarios que ayudan a mantener la vitamina D y el metabolismo en equilibrio
El primer pilar para un buen estado de vitamina D es la exposición solar prudente. Pasar tiempo al aire libre con brazos y piernas descubiertos, evitando las horas de máxima radiación, favorece la síntesis cutánea de vitamina D. La cantidad de tiempo necesaria depende del tono de piel, la latitud y la estación.
En la alimentación, las fuentes naturales de vitamina D son limitadas, destacan pescados grasos como salmón, caballa o sardinas, y algunos productos enriquecidos. Integrar estos alimentos en una dieta basada en verduras, frutas, legumbres, frutos secos y aceite de oliva ayuda a mejorar de forma global el perfil glucémico y lipídico.
El movimiento regular, tanto ejercicio aeróbico como trabajo de fuerza, mejora la sensibilidad a la insulina y contribuye a reducir triglicéridos y grasa visceral. El descanso suficiente y la gestión del estrés también influyen en hormonas que se relacionan con el metabolismo, como el cortisol. En personas con diabetes o prediabetes, estos hábitos se combinan con el tratamiento médico y el seguimiento de los parámetros analíticos.
Cómo el complemento OMEGA 3 EPA 400 mg y DHA 300 mg de Nutribiolite integra vitamina D en una fórmula pensada para el equilibrio metabólico y cardiovascular
El estudio en Nutrients se centra en vitamina D aislada, administrada en distintas formas como gotas, cápsulas o comprimidos. OMEGA 3 EPA 400 mg y DHA 300 mg de Nutribiolite incorpora vitamina D como parte de una formulación más amplia, que combina ácidos grasos omega 3 de cadena larga con esta vitamina liposoluble.
La vitamina D en este contexto se apoya en una matriz grasa rica en EPA y DHA, los dos principales ácidos grasos omega 3 marinos. Esta combinación tiene sentido fisiológico, la vitamina D se absorbe mejor en presencia de grasa, y los omega 3 participan en la modulación de la inflamación, la fluidez de las membranas celulares y el perfil lipídico.
Los hallazgos del metaanálisis respaldan que, cuando se corrige un estado de insuficiencia o déficit de vitamina D, se observan mejorías en parámetros como la hemoglobina glicosilada, el colesterol LDL, los triglicéridos y marcadores inflamatorios en adultos con diabetes y prediabetes. En una persona que ya cuida su alimentación y su actividad física, una formulación que aporta vitamina D junto con omega 3 puede encajar como apoyo adicional a estos mismos ejes metabólicos, siempre entendida como complemento nutricional.
OMEGA 3 EPA 400 mg y DHA 300 mg está orientado a adultos que desean cuidar su salud cardiovascular y metabólica a través de nutrientes con un papel bien descrito en la fisiología humana. La presencia de vitamina D en la fórmula se alinea con la evidencia que la relaciona con el control glucémico, el perfil lipídico y la inflamación, mientras que los omega 3 aportan su propia acción sobre triglicéridos, membranas celulares y equilibrio inflamatorio.

Complemento con omega 3 marino y vitamina D, pensado para adultos que cuidan su salud cardiovascular y metabólica dentro de un estilo de vida saludable.
Qué podemos extraer de este estudio para la vida diaria
El metaanálisis en adultos con diabetes y prediabetes sugiere que la vitamina D, cuando se aporta en cantidades suficientes, se asocia con un mejor comportamiento de marcadores de glucosa, lípidos e inflamación. Los cambios son moderados, pero se suman a los efectos de la alimentación, el ejercicio y el tratamiento médico.
Para una persona que busca cuidar su salud cardiometabólica, el mensaje central es doble, mantener hábitos que favorezcan un buen estado de vitamina D y, cuando se considere un complemento, priorizar formulaciones que integren nutrientes con funciones fisiológicas claras, como los omega 3 y la propia vitamina D. Todo ello dentro de una estrategia global que se construye día a día con decisiones sobre movimiento, descanso y alimentación.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué mostró el estudio sobre vitamina D en personas con diabetes y prediabetes
El metaanálisis observó que la suplementación con vitamina D se asociaba con reducciones ligeras de hemoglobina glicosilada, resistencia a la insulina, colesterol LDL, triglicéridos y algunos marcadores inflamatorios, junto con un aumento de colesterol HDL. Los efectos fueron modestos, pero coherentes en el tiempo.
¿Por qué la vitamina D es relevante para el metabolismo de la glucosa
La vitamina D interviene en la función de las células beta del páncreas, que producen insulina, y en la sensibilidad de los tejidos a esta hormona. Por eso, un estado adecuado de vitamina D se relaciona con un mejor control de la glucosa y con marcadores de resistencia a la insulina más favorables.
Qué relación tiene la vitamina D con los lípidos y el colesterol
En los estudios analizados, la vitamina D se asoció con descensos de colesterol LDL y triglicéridos y con un ligero aumento de colesterol HDL. Estos cambios se interpretan como una mejora del perfil lipídico, especialmente relevante en personas con riesgo cardiovascular elevado.
Cómo encaja OMEGA 3 EPA 400 mg y DHA 300 mg con la evidencia sobre vitamina D
OMEGA 3 EPA 400 mg y DHA 300 mg incorpora vitamina D dentro de una fórmula rica en ácidos grasos omega 3 marinos. El estudio refuerza el interés de incluir vitamina D en estrategias que buscan apoyar el equilibrio glucémico, lipídico e inflamatorio, y en este complemento se combina con EPA y DHA, que también participan en la salud cardiovascular y metabólica.
Para qué tipo de persona puede tener sentido un complemento con omega 3 y vitamina D
Puede encajar en adultos que ya cuidan su alimentación, realizan actividad física y desean un apoyo adicional en la esfera cardiovascular y metabólica mediante nutrientes con funciones bien descritas como los omega 3 y la vitamina D. Siempre se integra dentro de un estilo de vida saludable y del seguimiento profesional cuando existen diagnósticos previos.









